La noche del secuestro que cambió todo
El 3 de mayo de 2025, la tranquilidad en la casa de Angie Vanessa Bonilla se rompió cuando hombres armados ingresaron para llevarse a su hijo Lyan Hortúa, de 11 años. La familia vivió minutos de terror mientras intentaban entender lo que ocurría.
Angie recuerda que ese día estaba feliz por los primeros pasos de su hija y que en la casa también estaba su hermano y el personal doméstico. Fue su hermano quien alertó: “¡Corran, que se nos metieron!”
La búsqueda de ayuda en medio del caos
Durante las semanas en que Lyan estuvo en manos de disidencias del frente Jaime Martínez, Angie enfrentó críticas por haber corrido lejos de la casa. En una entrevista para el pódcast 'Más allá del silencio', aclaró que huyó para buscar ayuda, no para abandonar a su familia.
“Mi pensamiento en ese momento fue de buscar ayuda. Nunca fue como la gente pensaba, que me había escondido.”
Además, relató las dificultades físicas que enfrentó al escapar: sufrió lesiones por la maleza y tuvo que trepar una pared para evitar los 'chuzos' en el terreno.
La liberación de Lyan y la respuesta de la familia
Después de 18 días en cautiverio por parte de las disidencias de las Farc, Lyan fue liberado el 21 de mayo de 2025. La familia finalmente pudo respirar aliviada, aunque las secuelas emocionales permanecen.
Angie aprovecha para pedir comprensión y misericordia, pues asegura que se han difundido muchas versiones falsas sobre ella y su familia en medio de la crisis.