Mayte Gómez Molina, de 33 años, ha vivido una vida marcada por constantes cambios y una búsqueda personal profunda. Nacida en Madrid pero criada en Granada, su infancia estuvo influenciada por la carrera militar de su padre, lo que la llevó a mudarse frecuentemente y enfrentar desafíos sociales y personales desde pequeña.
Desde niña, Mayte soñaba con escribir una novela, inspirada por lecturas como 'El diario de Ana Frank'. Sin embargo, su camino estuvo marcado por una larga batalla contra la anorexia que duró desde los 13 hasta los 18 años, limitando su capacidad para dedicarse plenamente a su arte y escritura.
Tras superar sus dificultades, Gómez Molina se graduó en Comunicación Audiovisual en la Universidad de Granada y obtuvo una beca Fulbright para estudiar un máster en nuevos medios en Chicago, que cursó de forma remota desde España durante la pandemia.
Actualmente radicada en Karlsruhe, Alemania, trabaja en Basilea como profesora e investigadora en arte digital 3D. Su experiencia internacional y multidisciplinaria refleja una vida de 'no-lugares biográficos' que nutren su obra creativa.
Su primera novela, 'La boca llena de trigo', explora la vida de Anna, una joven pintora que enfrenta las complejidades del talento, la creación artística y el mundo competitivo del arte. La obra combina una profunda introspección psicológica con una crítica empática del ámbito cultural.
“El arte tiene más que ver con una panadería que con la idea del genio. Levantarse, amasar, hornear, esperar, descansar, repetir.”
Gómez Molina también reflexiona sobre la precariedad y la relación con el dinero desde su experiencia como clase media, y cómo ganar un premio nacional le generó sentimientos encontrados sobre la legitimidad y el valor económico de su trabajo.
En su novela y en su vida, la escritora aborda temas como la envidia, la competencia y la necesidad de solidaridad en el mundo cultural, invitando a una mirada más humana y comprensiva hacia el éxito y la creatividad.
“Se puede llegar a muchos sitios sin competir con los demás y sin hacerles daño.”
Finalmente, Mayte Gómez Molina simboliza su logro personal y profesional con un sencillo gesto: introducir una estantería en su piso en Alemania, una señal de estabilidad en una vida que hasta ahora había sido de constantes transiciones.