Una feria de semillas nativas en México mostró un modelo de trueque que desafía la lógica monetaria dominante, invitando a reflexionar sobre nuestras prácticas de consumo y la desconexión con la naturaleza en una sociedad capitalista que prioriza el tener sobre el ser.
La crisis civilizatoria actual, marcada por guerras, cambio climático y pérdida de biodiversidad, está estrechamente ligada al sistema capitalista que valora a las personas según su capacidad de consumo y producción, profundizando desigualdades y dañando los ecosistemas.
Movimientos sociales y modelos alternativos en Latinoamérica
Frente a este panorama, pueblos indígenas, campesinos y tribus urbanas lideran resistencias que proponen otras formas de desarrollo. Modelos como el buen vivir, ecofeminismo, economía solidaria, ecosocialismo, postextractivismo y decrecimiento ganan fuerza, junto a organizaciones como La Vía Campesina y el EZLN.
Estos modelos no solo replantean la economía, sino también la manera de ser, sentir y relacionarse con la Tierra y la otredad, priorizando racionalidades indígenas, locales y comunitarias que respetan la naturaleza como un sistema vivo y sintiente.
“La Tierra está viva, es madre, cada árbol es un alma, cada río es una vena que corre por el cuerpo del mundo, pero hoy ese cuerpo está sufriendo”, sostienen los koguis en Colombia.
El buen vivir, incorporado incluso en constituciones como las de Ecuador y Bolivia, enfatiza la protección de la naturaleza y la vida comunitaria, destacando que los territorios indígenas albergan los bosques mejor conservados de la región.
La importancia de lo local, lo comunitario y lo indígena
Priorizar lo local implica apoyar a los campesinos y respetar los ciclos naturales, promoviendo prácticas como la agroecología que conectan al productor con el consumidor y favorecen la salud de la tierra, contrarrestando el sobreconsumo y la deforestación.
Pensar desde la comunidad significa apostar por la reciprocidad, el cooperativismo y el cuidado mutuo, valores centrales en el ecofeminismo que colocan el cuidado de la Tierra y la vida en el centro de las relaciones sociales.
Estas alternativas latinoamericanas invitan a transformar nuestras aspiraciones y acciones cotidianas, reconociéndonos como parte de un sistema planetario vivo y desmontando las lógicas capitalistas a través de prácticas como el trueque.
Alejandra López Carbajal, directora de Diplomacia Climática en Transforma, y Pamela Escobar Vargas, asociada de Justicia Climática en Transforma, destacan la urgencia de fortalecer estas resistencias que enfrentan el cambio climático desde una perspectiva integral y comunitaria.