Un operativo sin precedentes para un rezo en tiempos difíciles
A primeras horas del viernes, alrededor de 1.500 musulmanes de Jumilla se congregaron en una explanada pública para celebrar el rezo del fin del Ramadán. Este espacio fue cedido por el Ayuntamiento tras prohibir el uso del polideportivo municipal para eventos religiosos, una medida impulsada por la ultraderecha y aprobada con el apoyo del Partido Popular.
La decisión generó un clima de tensión y rechazo en la localidad murciana, que sumó a Jumilla como un nuevo foco de la islamofobia en España, replicando situaciones similares en otras poblaciones como Torre Pacheco.
La polémica detrás de la prohibición y la resistencia de la comunidad
La moción presentada por Vox y enmendada por el PP impide que se celebren eventos no deportivos en instalaciones deportivas municipales. La norma fue aprobada a pesar de la abstención de la formación ultraderechista y fue recurrida por la Abogacía del Estado, sin embargo, un juez respaldó al Consistorio.
Ante esta situación, la comunidad islámica tuvo que aceptar un espacio menos adecuado, pero que les permitió continuar con sus tradiciones religiosas, demostrando resiliencia frente a las dificultades impuestas.
El impacto en la comunidad y el reconocimiento de las autoridades
Durante el rezo, representantes del PSOE e IU asistieron para mostrar su apoyo y reconocimiento a la comunidad musulmana, que ha vivido con temor las tensiones generadas por la medida municipal.
“Me ha emocionado y sentido vergüenza de que no pudieran realizar su rezo en mejores condiciones. No hay motivo para negarles este derecho”, expresó la exalcaldesa y concejala del PSOE, Juana Guardiola.
El acto se desarrolló sin incidentes, con la participación de jóvenes que recibieron galardones y con la colaboración de la policía local que garantizó la seguridad.
Una celebración en un espacio urbano que refleja la convivencia
El rezo se llevó a cabo en un aparcamiento céntrico, donde los fieles se ubicaron en alfombras mientras circulaban vehículos por la avenida cercana. A pesar de la incomodidad por la ubicación, la comunidad mantuvo el respeto y la limpieza del lugar.
“Jamás ensuciaríamos el lugar donde venimos a rezar, al contrario, lo dejaremos más limpio”, afirmó Mohamed Boudchiche, uno de los jóvenes organizadores.
Esta celebración simboliza la fortaleza de una comunidad que, a pesar de las dificultades y la presión política, mantiene sus tradiciones y su derecho a la libertad religiosa.