Octavio Paz, una figura emblemática de la literatura del siglo XX, mantuvo un profundo vínculo con España a lo largo de su vida, tanto por sus raíces familiares como por sus actividades culturales y políticas. Su legado, sin embargo, atraviesa hoy una situación crítica que requiere atención urgente.
Un compromiso cultural y político con España
Los abuelos maternos de Paz provenían de Andalucía, y desde niño se formó con la lectura de autores españoles como Benito Pérez Galdós. A lo largo de su vida, estrechó lazos con poetas e intelectuales españoles, participó en congresos antifascistas durante la Guerra Civil y apoyó la República española con su poesía.
Ya en México, Paz promovió la literatura española y acogió a escritores exiliados, editó antologías y dirigió revistas como Vuelta, que fue un puente entre la cultura española y latinoamericana, acompañando la Transición española hacia la democracia.
Un legado reconocido y premiado
- Premio Cervantes en 1981.
- Premio Menéndez Pelayo en 1987.
- Premio Príncipe de Asturias en 1993 para la revista Vuelta.
Estas distinciones reflejan el reconocimiento de España hacia Paz, consolidando un ciclo de admiración mutua que pareció culminar con su fallecimiento en 1998.
El laberinto del archivo de Octavio Paz
Paz legó en testamento sus papeles al Colegio Nacional de México para que fueran abiertos al público 25 años después de su muerte. Sin embargo, la viuda falleció intestada y sus documentos pasaron al Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), que se ha negado a entregar el archivo al Colegio Nacional, alegando interpretaciones erróneas.
El Colegio Nacional ha buscado formalizar la entrega conforme a la voluntad de Paz, incluso ha ganado suspensiones judiciales, pero la disputa persiste sin solución definitiva.
En 2025, la presidenta de la Ciudad de México ordenó retomar la intermediación para resolver el conflicto, pero no se ha avanzado en la práctica.
El impacto en la comunidad cultural y política
Este conflicto no solo afecta el acceso a documentos valiosos para la historia cultural y política de México y España, sino que también representa un abandono del legado de un autor que fue un puente fundamental entre ambos países.
“Octavio Paz fue quizá el mejor amigo mexicano de España en el siglo XX.” – Enrique Krauze
El llamado es a que tanto el Gobierno mexicano como el español actúen para proteger y respetar el legado de Paz, garantizando que su archivo se conserve y abra al público como él lo deseó.