El mapa de la seguridad nuclear en la región acaba de dar un giro estratégico. En una operación coordinada entre los gobiernos de Estados Unidos, Reino Unido y Venezuela, bajo la estricta lupa del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), se logró el retiro de 13,5 kilogramos de uranio enriquecido que permanecían en territorio venezolano. El material, que representaba una preocupación latente para la comunidad internacional, ya se encuentra bajo custodia en instalaciones del Departamento de Energía estadounidense en Carolina del Sur.