Imagine que recibe una comunicación de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá. Le informan que el medidor de su vivienda debe ser reemplazado, que el cambio es obligatorio y que el costo del equipo y su instalación aparecerá en la factura. No necesariamente porque esté dañado o porque una prueba haya demostrado que mide mal, sino porque la empresa considera que existe una tecnología más precisa.
Esta situación comenzará a repetirse en miles de hogares. El proceso fue planteado en varias etapas y la primera contempla reemplazar 319.000 medidores por equipos de tecnología volumétrica o estática, inicialmente en predios residenciales y comerciales de Usaquén, Chapinero y Suba.
La cifra que genera escepticismo
Según la EAAB, el 82,7 % de los medidores instalados en Bogotá necesita una actualización tecnológica. La cifra deja varias preguntas: ¿Cuál es el estudio que concluye que 83 de cada 100 medidores deben ser reemplazados? ¿Cuántos están realmente dañados? ¿Cuántos dejaron de medir correctamente? ¿Cuál fue el universo analizado? ¿Cuántos equipos fueron evaluados y cómo se distribuyeron por localidad, antigüedad, tecnología y estrato?
Nadie niega que algunos medidores pierden sensibilidad con el tiempo y pueden dejar de registrar consumos leves. Pero de ahí a pretender renovar el 83 % de los equipos hay una enorme distancia, sobre todo cuando un ciudadano puede ser obligado a comprar uno nuevo sin demostrar que el suyo funciona mal.
Tecnología rezagada vs. equipos averiados
La empresa sostiene que buena parte de los medidores está rezagada frente a la normatividad técnica vigente y que una tecnología moderna permitirá mayor precisión en la facturación. Sin embargo, afirmar que un equipo está tecnológicamente rezagado no equivale necesariamente a demostrar que está averiado o que mide incorrectamente.
La medida, aunque busca modernizar el sistema, debe sustentarse en estudios técnicos transparentes que justifiquen la necesidad del cambio masivo, evitando imponer costos a los usuarios sin un diagnóstico claro.