En Colombia, el Jueves Santo marca el inicio de una tradición gastronómica que evita el consumo de carne roja, dando paso a platos elaborados con pescado seco. Esta costumbre, profundamente arraigada en regiones como el Caribe, el Pacífico y las zonas ribereñas, refleja la riqueza cultural y la herencia culinaria del país durante la Semana Santa.
El pescado seco se obtiene mediante un proceso detallado de salado y exposición al sol, que le confiere una textura y sabor únicos. Su preparación es un arte que se transmite de generación en generación, y su versatilidad permite incorporarlo en diversas recetas como guisos, arroces y sancochos.
Un operativo sin precedentes en la cocina tradicional
Transformar el pescado seco en un platillo delicioso requiere técnica y conocimiento. Desde su remojo para eliminar el exceso de sal hasta su integración cuidadosa en los diferentes platos, cada paso es fundamental para respetar la tradición y ofrecer un sabor auténtico que honre la vigilia.
El consumo de pescado seco en Semana Santa no solo es una práctica culinaria, sino un acto de identidad cultural que une a las familias y comunidades en torno a sus raíces y creencias.