La guerra desatada por Donald Trump y Benjamín Netanyahu contra Irán ha provocado un impacto económico severo en el Golfo Pérsico, donde países como Emiratos Árabes Unidos, Irak, Baréin, Qatar, Kuwait y Arabia Saudí enfrentan restricciones significativas en sus exportaciones de petróleo y gas debido al cierre del estrecho de Ormuz.
Esta crisis, comparable solo con la pandemia de 2020, ha llevado a estas naciones a solicitar un apoyo financiero sin precedentes a Estados Unidos, su aliado histórico, para acceder a dólares a corto plazo mediante acuerdos de intercambio de divisas (swap).
La petición es, ante todo, preventiva: si se establece una línea swap, es menos probable que llegue a utilizarse, ya que los mercados no presionarán en exceso los tipos de cambio.
El Fondo Monetario Internacional proyecta una recesión generalizada en la región, con la excepción parcial de Arabia Saudí. Esta situación se debe al bloqueo que limita la exportación de combustibles y al colapso del turismo y eventos masivos, sectores clave para la diversificación económica de estos países.
- Irak, la república más pobre de la región, enfrenta una crisis profunda con renta per cápita muy baja.
- Baréin sufre una caída casi total en exportaciones y tiene una deuda pública cercana al 150% del PIB.
- Qatar y Kuwait resisten mejor gracias a reservas acumuladas, pero enfrentan caídas económicas significativas.
- Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí logran redirigir parte de sus exportaciones mediante oleoductos alternativos, aunque con recortes en sus previsiones de crecimiento.
Expertos advierten que, incluso si el estrecho de Ormuz se reabre pronto, los efectos durarán años debido al aumento del riesgo geopolítico, que encarecerá la financiación y reducirá la inversión extranjera directa, complicando la diversificación y los programas sociales en la región.
Este cambio estructural en la percepción del riesgo podría persistir durante años, complicando sus ambiciones de diversificar sus economías y financiar grandes programas sociales.
Mientras tanto, fondos internacionales como Pimco han prestado ya más de 10.000 millones de dólares a los países afectados, reflejando la magnitud de la crisis financiera en el Golfo.