Cali

Pidiendo dinero en semáforos la Banda Sinfónica de Samacá viajó a Países Bajos y ganó el mundial de música: la odisea de recoger 900 millones de pesos

Noticia Pidiendo dinero en semáforos la Banda Sinfónica de Samacá viajó a Países Bajos y ganó el mundial de música: la odisea de recoger 900 millones de pesosEs...

Publicado

Foto: La voz del país

Noticia Pidiendo dinero en semáforos la Banda Sinfónica de Samacá viajó a Países Bajos y ganó el mundial de música: la odisea de recoger 900 millones de pesosEsta es la historia de 65 boyacenses que viajaron a Europa, desafiaron las dificultades y ganaron el World Music Contest 2026.Sinfónica de Samacá Foto: HARVEY YECID MEDINA ALFONSO. EL TIEMPOLink María Jimena Delgado DíazPERIODISTA31.07.2026 17:17 Actualizado: 31.07.2026 17:37 Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. Escuchar 00:0000:001X Comentar La url ha sido copiada en el portapapeles Un día antes de viajar a Países Bajos, la Banda Sinfónica Especial de Samacá no tenía idea de cómo iba a costear su comida por 4 días, si dormirían en la calle o si lograrían pagar un hotel. Meses atrás se habían apuntado en el World Music Contest (WMC) Kerkrade 2026, el certamen de música de viento y percusión más prestigioso del planeta, con la idea de que lograrían costearse la aventura. Aun así, a horas de tomar el vuelo hacia Europa, los nervios ya aparecían: por la competencia y porque les faltaba recaudar 90 millones para llegar hasta allí.  Los 65 músicos ya habían pasado mucho tiempo entre ensayos y recorridos por los semáforos de Samacá (Boyacá), pidiendo donaciones en cajitas de cartón. Recibieron monedas de cien hasta billetes de 50. Pero no era suficiente. Vendieron tamales, hicieron rifas, conciertos y aun así la plata no alcanzaba. Ese viaje, que parecía imposible, terminó convirtiéndose en una de las mayores victorias de una banda colombiana en un escenario internacional. Su talento dejó en alto el nombre del país que hizo una recolecta y les ayudó como pudo, para competir en el World Music Contest. La Banda Sinfónica Especial de Samacá ganó el primer puesto en la tercera división de la categoría Windband, al obtener 95.69 puntos, la calificación más alta de su categoría, por encima de 14 agrupaciones de España, Polonia, Bélgica, Francia, República Checa, Alemania, Italia y Luxemburgo. Banda Sinfónica de Samacá Foto:Banda Sinfónica de Samacá “Cuando llegó la invitación para ir a Países Bajos estábamos en elecciones. Era muy difícil organizar actividades o tocar las puertas del gobierno porque cualquier iniciativa parecía proselitismo. Esperamos a que pasaran las elecciones y organizamos un concierto en Cafam. Allí convencimos a muchas personas de que teníamos talento. El alcalde de Samacá también apoyó la iniciativa y puso plata. Cada integrante aportó inicialmente tres millones de pesos y, además, cada uno debía vender las balotas para una rifa que tenía como premio un millón de pesos”, cuenta Julián Ropero, director de la Escuela de Música de Samacá. Lo que salió de la Alcaldía municipal y de las pocas familias que pudieron aportar algo, no era ni la mitad de los 900 millones que necesitaban. Faltaban meses para la competencia, pero a la situación económica de los músicos se sumaban sus problemas personales. “Hay niños de la banda con familiares gravemente enfermos que requieren de todo el dinero de sus familias. Y otros viven en condiciones de pobreza”, dijo el director. Fue entonces cuando empezaron a aparecer los donantes. La primera fue una empresaria del municipio, Marta Sierra, quien apoyó a cuatro niños. Y a partir de ahí comenzaron a llegar aportes de hasta un millón. Pirry hizo un video sobre la historia de la banda, los medios de comunicación también empezaron a difundir y, de un momento a otro, los ahorros crecieron. BANDA Sinfónica de Samacá Foto:BANDA Sinfónica de Samacá “A ocho días para el viaje nos pusimos a llorar porque veíamos que el dinero no alcanzaba. Nos faltaban casi 100 millones de pesos. El viernes anterior al viaje apareció el congresista José Luis Bohórquez: donó 10 millones de pesos de su propio salario. Faltaban 90 millones. Un día antes del viaje, aparecieron el representante a la Cámara Héctor Chaparro y el político Rodrigo Rojas. Gestionaron los recursos que nos faltaban: Babaria aportó 20 millones de pesos y, entre otras gestiones, consiguieron 60 millones más. Ese dinero llegó apenas el domingo, cuando ya estábamos a punto de viajar”, recuerda Julián. Como una institución sin ánimo de lucro y un fuerte impacto cultural en Boyacá, la agrupación también tocó a la puerta del Ministerio de las culturas, la cartera que por primera vez tiene el presupuesto más alto desde su creación. "Hablamos directamente con la ministra Yannai Kadamani. Nos dijo que nos iba a ayudar, pero hasta el día de hoy esa ayuda nunca llegó.  También hicimos una marcha pacífica en Bogotá para llamar la atención sobre nuestra situación. No estábamos pidiendo algo extraordinario; incluso lo que se nos había prometido era poco, pero ni siquiera eso llegó", explica.  Frente a los reclamos de la agrupación, Kadamani, recordó a EL TIEMPO que en Colombia existen cerca de 2.000 bandas tradicionales y sinfónicas distribuidas en los 32 departamentos del país y sostuvo que la responsabilidad del Ministerio es promover la inversión y la continuidad de todo el ecosistema bandístico. Además, señaló que en 2024 el Gobierno hizo una excepción para ayudar a la Banda Sinfónica Especial de Samacá y que participará en el Concurso Internacional de Bandas de Valencia, otro evento de mucho renombre a nivel internacional.  Con lo que recogieron de otras entidades, llegaron a Países Bajos y se hospedaron en un hostal. No turistearon más de lo que podían recorrer a pie, porque no había presupuesto. Ensayaron. Descansaron. Compitieron y otra vez para Colombia. Cuando les mostraron los instrumentos con los que participaron sus contrincantes el nerviosismo volvió a aparecer. Eran trompetas, clarinetes y trombones de 20 millones de pesos, mientras que los boyacenses creaban música con instrumentos más sencillos. "Incluso un músico nos dijo: 'Es increíble que con instrumentos tan modestos hayan derrotado a bandas que tocan con equipos profesionales'", admite Julián con una sonrisa en la cara.  El talento de la banda ha estado por encima de todo y el World Music Contest lo ha valorado. En el mundial de música, quienes alcanzan entre el 70 % y el 80 % reciben un tercer lugar; entre el 80 % y el 90 %, un segundo lugar; y entre el 90 % y el 100 %, un primer lugar, que corresponde al galardón que obtuvo el grupo boyacense.  Banda Sinfónica de Samacá durante su presentación en Valencia. Foto:Cortesía ¿El premio? Un 2% de la inversión. En total, la organización del mundial de música consignó 5.000 euros, cerca de 18 millones de pesos. Como eso, dividido entre los 65 músicos, deja a cada uno 277 mil, prefirieron invertirlo en diversión y en futuros concursos. "Siempre hemos tenido la filosofía de invertirlo en beneficio del grupo y son los mismos muchachos quienes deciden qué hacer con él. Por ejemplo, con el premio que obtuvimos al ganar el Concurso Internacional de Bandas de Valencia financiamos un paseo para la banda y también reservamos parte del dinero para la inscripción del siguiente concurso", cuenta Julián.  Eso es lo que tienen después de años de preparación. La mayoría de los niños y adolescentes que integran la banda acumulan una década de experiencia o más, lo justo para alcanzar un nivel alto y llegar a concursos de categoría internacional. Sin importar el paso del tiempo, su emoción por conmover sigue intacta. Esa sensación que eriza la piel es la que los impulsa a emocionar al público, recibir el aplauso de la gente y transmitir alegría.  Ahora su objetivo es que ese talento no se pierda y que los pequeños músicos puedan vivir dignamente de la música. "Para lograrlo hay que fortalecer la Escuela de Música del municipio, fomentar la creación de una banda sinfónica departamental en Boyacá y generar más oportunidades de circulación artística. Ya grabamos un álbum —que todavía no ha salido— en homenaje a Joe Arroyo junto con uno de sus hijos. También hemos realizado conciertos que el público ha recibido muy bien. Siempre digo: 'si pensamos en artistas como Juanes o Shakira, ¿por qué no imaginar que la Banda Sinfónica de Samacá también pueda convertirse en un proyecto artístico reconocido?'", reflexiona el director.  Banda Sinfónica de Samacá durante su presentación en España. Foto:Cortesía La disciplina les ha permitido crecer. Buscan proyectos, recursos y visibilizan un trabajo que es apreciado por pocos a nivel nacional, aunque, para Julián, las bandas juveniles colombianas están entre las mejores del mundo. "La Banda Sinfónica Nacional desapareció por más de 20 años. Hace unos años volvió a conformarse y todavía existe incertidumbre sobre su continuidad. No tenemos una banda juvenil nacional, tampoco bandas departamentales ni un programa nacional que fortalezca este movimiento. Por eso ocurren situaciones como la nuestra, en que los ciudadanos dan su granito de arena. No tengo el número exacto, pero fueron muchísimas personas las que ayudaron. Lo que vivimos fue prácticamente un milagro”, concluye el director de la Escuela de Música de Samacá. María Jimena Delgado DíazPeriodista cultural@mjimena_delgadod Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. Escuchar 00:0000:001X Comentar La url ha sido copiada en el portapapeles Conforme a los criterios de Saber más Temas relacionadosSamacáBoyacáBandasPaíses Bajosbajos recursos SugerenciasBOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.Registrate

La voz del país

Somos un medio de comunicación colombiano comprometido con informar de manera oportuna, responsable y transparente sobre los acontecimientos que marcan la realidad del país y del mundo.