Cientos de israelíes se congregaron en Tel Aviv portando pancartas antibélicas y coreando consignas contra el primer ministro Benjamin Netanyahu, en una manifestación que buscaba expresar su rechazo a la guerra vigente.
A pesar de una orden emitida por el Tribunal Supremo que instaba a las autoridades a presentar un plan para asegurar la realización segura de la protesta, la Policía israelí intervino con fuerza, dispersando a los manifestantes y deteniendo a al menos diez personas.
La actuación de las autoridades se produjo pese a un fallo que exigía presentar un plan para su realización segura en medio de la guerra.
Este evento refleja la tensión entre el derecho a la protesta y las medidas de seguridad implementadas en tiempos de conflicto, generando preocupación sobre la libertad de expresión en Israel.