Estados Unidos anunció este jueves la finalización de una operación de extracción de uranio altamente enriquecido (HEU) del único reactor nuclear existente en Venezuela, actualmente fuera de operación. La medida busca evitar que el material radiactivo caiga en manos no autorizadas o sea utilizado con fines ilícitos.
Un reactor con historia: el RV-1 y su origen en plena Guerra Fría
El reactor experimental RV-1, construido por la empresa estadounidense General Electric, fue inaugurado en diciembre de 1960. Su presencia en Venezuela se remonta a la segunda mitad del siglo XX, cuando el país buscaba incursionar en la energía nuclear con fines pacíficos, principalmente investigación y formación de personal.
Durante décadas, el reactor operó bajo supervisión del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) y, posteriormente, de la Corporación Venezolana de Energía Nuclear (COVEN). Sin embargo, con el paso de los años y la falta de mantenimiento, la instalación quedó fuera de servicio, generando preocupación por la seguridad del material almacenado.
¿Por qué era riesgoso el uranio enriquecido en Venezuela?
El uranio altamente enriquecido (HEU) es un material que puede utilizarse tanto para fines civiles como para la fabricación de armas nucleares. Su presencia en un país con inestabilidad política y capacidad de control limitada representaba un riesgo de proliferación. Por ello, la comunidad internacional, liderada por Estados Unidos, impulsó su retiro como parte de los acuerdos de no proliferación nuclear.
Esta operación elimina un peligro potencial y reafirma el compromiso de Estados Unidos con la seguridad nuclear global
La extracción se realizó en coordinación con autoridades venezolanas y organismos internacionales, aunque no se han revelado detalles logísticos ni la fecha exacta del traslado. El material será llevado a instalaciones seguras en Estados Unidos para su almacenamiento o reprocesamiento.
El impacto en la región y las lecciones para América Latina
El caso del RV-1 deja una lección sobre la necesidad de mantener estrictos controles sobre materiales radiactivos en países con capacidades limitadas de vigilancia. Expertos en seguridad internacional han señalado que operaciones como esta son clave para evitar que el uranio enriquecido sea desviado hacia actores no estatales o gobiernos hostiles.
Venezuela, por su parte, no cuenta actualmente con programas nucleares activos, pero el episodio subraya la importancia de la cooperación internacional en materia de desmantelamiento y gestión de residuos radiactivos. La operación concluye un capítulo de más de seis décadas de historia nuclear en el país caribeño.