El violento estruendo de un fusil AR-15 y subametralladoras Mini Uzi tomó por sorpresa a casi todos en el norte de Barranquilla este lunes 25 de mayo de 2026. Lo que a primera vista parecía un cruento golpe sicarial en plena vía pública, se ha transformado rápidamente en un complejo rompecabezas judicial y político.
Un ataque con armas de guerra que remece a Barranquilla
El atentado, ocurrido en una zona residencial del norte de la ciudad, dejó varios heridos y al menos dos capturados. Las autoridades confirmaron que los atacantes utilizaron armas de guerra de alto poder, lo que sugiere una planificación meticulosa y un alto nivel de organización criminal.
Las hipótesis detrás del fallido ataque
Las investigaciones preliminares apuntan a tres posibles líneas: una vendetta criminal del pasado, recientes confesiones judiciales de Montes que habrían desatado la ira de sus antiguos socios, y una disputa por el control de empresas de seguridad privada en la región. El ex jefe de seguridad de alias ‘La Gata’ había colaborado con la justicia en casos de alto perfil.
El hijo de ‘La Gata’ en la mira
Uno de los señalados directamente por Montes como el artífice del ataque es alias Gatico, hijo de la temida ‘La Gata’. Según fuentes judiciales, Montes habría declarado que Gatico ordenó el atentado como represalia por su cooperación con las autoridades. El hijo de ‘La Gata’ ya se pronunció a través de su defensa, negando cualquier responsabilidad y calificando las acusaciones como una cortina de humo.
Las acusaciones contra mi representado son falsas y buscan desviar la atención de los verdaderos responsables. Exigimos una investigación imparcial que esclarezca los hechos.
Impacto en la comunidad y reacción de las autoridades
La balacera generó pánico entre los residentes del norte de Barranquilla, quienes reportaron múltiples disparos y una intensa movilización de la Policía. Las autoridades han desplegado un operativo especial para dar con los responsables y han ofrecido una recompensa por información que lleve a su captura. El caso ha reavivado el debate sobre la seguridad en la ciudad y la presencia de armas de guerra en manos de grupos criminales.