A 28 kilómetros de la ciudad de Mendoza Capital, en Agrelo, Luján de Cuyo, un camino de tierra atraviesa hileras de vides antes de llegar a un pequeño estanque con patos. De ahí en más, todo asciende: primero hacia la bodega de Achaval Ferrer, después hacia el restaurante que corona el edificio y que, desde la sala, deja ver a través de un piso acristalado las barricas donde el vino duerme un piso más abajo.
Ese gesto arquitectónico —comer literalmente encima del vino— resume lo que Quimera Bistró propone en el plato: una cocina que se piensa, se ensambla y se sirve como si fuera, también, un blend. Cada plato busca ser una mezcla de sabores, tal como lo son sus malbecs y sauvignon blancs.
Un reconocimiento que respalda la experiencia
Recomendado por la Guía Michelin durante tres años consecutivos, el restaurante de Achaval Ferrer se ha convertido en un imperdible para quienes visitan Mendoza. Su propuesta gastronómica combina productos locales con técnicas ancestrales e influencias contemporáneas, logrando una identidad propia que dialoga con el paisaje y la tradición vinícola de la región.
La ruta de alta cocina en Mendoza
Quimera Bistró se suma a la imperdible ruta de alta cocina de Mendoza, una región que más allá de la nieve y las montañas se ha consolidado como referente gastronómico. La experiencia en este restaurante no solo deleita el paladar, sino que invita a vivir el vino desde una perspectiva sensorial única, donde la arquitectura, el paisaje y la gastronomía se fusionan.