Entre el 24 y el 29 de abril, Santa Marta se convierte en el epicentro global para discutir el futuro energético y su impacto en la salud pública, con la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, organizada por Colombia y Países Bajos.
En este importante encuentro, el Ministerio de Salud y Protección Social presentó un estudio que evidencia cómo la reducción en el uso de combustibles fósiles no solo contribuye a la protección ambiental, sino que también es fundamental para prevenir enfermedades respiratorias y cardiovasculares relacionadas con la contaminación del aire.
La transición energética es una estrategia clave para mejorar la salud de la población y reducir la mortalidad asociada a la contaminación ambiental.
Este estudio oficial estima que disminuir el consumo de combustibles fósiles en Colombia podría evitar más de 3.800 muertes cada año, resaltando la urgencia de avanzar hacia economías descarbonizadas para proteger la vida y el bienestar de los ciudadanos.