Un proyecto bajo la lupa del Concejo de Bogotá
El Regiotram del Norte, presentado como el ambicioso tren regional que conectaría a Bogotá con Chía, Cajicá y Zipaquirá, enfrenta serios cuestionamientos. El concejal Juan David Quintero puso en duda su viabilidad técnica, urbana, financiera y jurídica, encendiendo las alarmas sobre un posible nuevo 'elefante blanco' financiado con recursos públicos.
¿Tren regional o tranvía urbano?
Quintero asegura que, pese a ser promocionado como un tren regional de cercanías, las características técnicas del Regiotram del Norte se asemejan más a las de un tranvía urbano de baja o mediana capacidad. Mientras sistemas en Madrid, Berlín o Toronto superan los 100 km/h, este operaría a unos 45 km/h con frecuencias de seis minutos, lo que para el cabildante genera una pregunta inevitable: ¿se está vendiendo como tren regional un sistema con especificaciones de tranvía?
El impacto urbano: una barrera de concreto en el norte de Bogotá
El proyecto podría convertirse en una barrera física sobre corredores clave como la carrera Novena y la NQS. Según Quintero, de los 84 cruces peatonales existentes, solo quedarían 10, cercando el corredor con rejas durante 17 kilómetros y fragmentando barrios enteros. Además, los viaductos de siete metros de altura generarían espacios oscuros e inseguros, en contraste con los 1,4 millones de metros cuadrados de espacio público que intervendría el Metro de Bogotá, frente a apenas 28 mil del Regiotram.
Las dudas financieras que no se callan
El concejal cuestiona cómo el proyecto logró un cierre financiero pese a la salida de Bogotá, que debía aportar 2,3 billones de pesos. La Nación pasó de cubrir el 68% al 81,6% del costo total, y el valor del proyecto disminuyó 80 mil millones. 'Si Bogotá dejó de poner más de 2 billones, ¿cómo logró cuadrarse el proyecto sin ese dinero?', se pregunta. También alerta sobre costos subestimados en puentes vehiculares y una sostenibilidad financiera 'demasiado optimista' que dependería únicamente de la tarifa.
El laberinto jurídico y la autonomía de Bogotá
Quintero advierte que el Regiotram del Norte fue incorporado al convenio de cofinanciación del Regiotram de Occidente, modificando sustancialmente el objeto contractual. Además, Bogotá tendría 11 de las 17 estaciones y la mitad del trazado, pero sin aportar recursos ni tener participación clara en las decisiones, lo que podría vulnerar su autonomía territorial.
Una alternativa: extender el metro hasta La Caro
Frente a este panorama, el concejal propone extender la Primera Línea del Metro de Bogotá hasta La Caro, convirtiéndolo en el principal nodo de integración regional, y transformar el corredor férreo actual en un parque lineal con ciclorrutas y espacio público. 'El debate ya no es si se puede construir, sino si estamos ante un proyecto visionario o ante una operación política y financiera que hipotecará recursos públicos', concluyó.
La pregunta es de fondo: ¿se está vulnerando la autonomía territorial de la capital?