Durante tres días, cinco niños estuvieron ocultos en una zona selvática del Caquetá sin contacto directo con sus padres, resguardados por disidencias del grupo armado comandado por alias Calarcá para evitar su reclutamiento forzado.
La alerta se activó tras un reporte oficial el domingo al mediodía, cuando el gobernador Luis Francisco Ruíz informó a las autoridades sobre la situación de una familia reclutada por el grupo armado. Esto motivó la convocatoria inmediata de un consejo de seguridad con participación de entidades de defensa, organismos humanitarios y autoridades locales.
El comandante de la Sexta División del Ejército, general Edilberto Cortés, explicó que los padres y un hijo mayor lograron escapar tras ser obligados a trabajos forzados durante más de diez días. Su huida permitió activar los protocolos de búsqueda para localizar a los menores restantes.
Inicialmente se planteó una misión humanitaria acompañada por la Defensoría del Pueblo, la Cruz Roja y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, pero las condiciones del terreno obligaron a optar por una operación militar.
La operación se diseñó en tiempo restringido y fue ejecutada durante la noche con tropas especiales de la Fuerza de Despliegue Rápido número seis, apoyadas por helicópteros del Ejército y la Fuerza Aeroespacial Colombiana.
Veinticuatro soldados fueron insertados a un kilómetro del punto donde se encontraban los menores, avanzando a pie por varias horas hasta llegar al lugar alrededor de las 3:30 de la madrugada.
Los menores, entre 3 y 16 años, junto a una joven de 18 años, fueron encontrados deshidratados y asustados. Los soldados les prestaron primeros auxilios, hidratación y alimentación inmediata.
Debido a las condiciones climáticas, la evacuación aérea se retrasó. Los helicópteros permanecieron en el Fuerte Militar de Larandia hasta que mejoren las condiciones para trasladar a los menores a Peñas Coloradas y posteriormente a Florencia, donde recibirán atención en salud y acompañamiento institucional para restablecer sus derechos.
“Los encontramos deshidratados, asustados, en un escenario donde hay una menor de 3 años, una de 6, dos de 16 y una de 12 años”, afirmó el general Edilberto Cortés, comandante de la Sexta División.
Este operativo representa un éxito significativo en la lucha contra el reclutamiento forzado en la región y demuestra el compromiso de las fuerzas militares y las autoridades para proteger a la infancia y garantizar la seguridad de las comunidades.