El depuesto jefe del régimen venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, comparecieron por tercera vez este 22 de julio ante un tribunal federal de Nueva York, Estados Unidos. Durante la audiencia, el juez Alvin Hellerstein propuso que el juicio comience el próximo 1 de junio de 2027.
Un aspecto renovado en la corte
Maduro apareció más delgado que en ocasiones anteriores, con su característico bigote y el pelo canoso, aunque mejor cortado. Caminó con normalidad, sin rastro de la cojera que había mostrado antes. Flores, por su parte, lució un mejor aspecto: vistió el mismo uniforme caqui que su esposo, con el pelo teñido y recogido en una coleta, además de gafas.
Cargos y declaración de inocencia
Maduro enfrenta cargos de conspiración para cometer narcoterrorismo e importación de cocaína. Flores está acusada de delitos relacionados con la importación de drogas y posesión de armas. Ambos se declararon no culpables. Fueron capturados por el ejército estadounidense el 3 de enero en Caracas y desde entonces permanecen detenidos en una prisión de Nueva York.
Un juez que mostró signos de fatiga
El juez Alvin Hellerstein, de 92 años, entró cojeando y mostró una voz fatigada, con dificultades para proyectarla. En varias ocasiones tuvo que detenerse para beber agua. Esto ha reavivado dudas entre algunos juristas sobre su capacidad para conducir un proceso que se prevé largo y complejo.