Samanta Schweblin, una de las voces más originales de la literatura contemporánea hispanoamericana, recibió esta semana el primer Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana por su libro de cuentos 'El buen mal'. La autora argentina, radicada en Berlín, destaca por su estilo que mezcla el ambiente inquietante de David Lynch con la irreverencia de Boris Vian.
Una rutina creativa en estado de duermevela
Cada mañana, Schweblin se levanta, evita las redes sociales y se sumerge en la escritura durante varias horas en lo que describe como un “estado zombi”. Para ella, estas sesiones son esenciales para dar vida a las historias que exploran los límites de la realidad y la percepción.
Premios y reconocimiento como impulso para seguir escribiendo
Aunque su nombre ha sonado como posible candidata al Nobel, Schweblin considera que los premios son importantes pero no definitivos. Reconoce que estos galardones permiten llegar a más lectores y ganar tiempo para la escritura, aunque también generan presión y miedo, ligados al síndrome del impostor.
El buen mal: ambigüedad y resiliencia
Su más reciente obra se caracteriza por la ambigüedad y aborda el horror existencial como la permeabilidad de los límites humanos. Contrario a un tono fatalista, las historias son ejercicios de cómo volver a ponerse de pie frente a las adversidades cotidianas, invitando al lector a reflexionar y encontrar alivio en lo verdadero.
Lo real maravilloso y la influencia latinoamericana
Schweblin se identifica con la categoría de “lo real maravilloso”, que resalta lo fantástico como parte inherente de la realidad latinoamericana. Para ella, lo mágico funciona como una amenaza o posibilidad en la mente del lector, más que un elemento literal en sus textos.
Maternidad y narrativa: un vínculo inevitable
La maternidad aparece recurrentemente en su obra, reflejando la compleja relación entre madres, hijos y cuidadores. Considera que esta temática es universal y poco explorada en la literatura, y que siempre está presente como un trasfondo latente en sus relatos.
La normalidad, un concepto para quebrar
Para Schweblin, la normalidad es un concepto impuesto y limitado. En sus ficciones, cualquier forma de normalidad está destinada a romperse, ya que en las fisuras y rarezas se encuentran las verdades más profundas y liberadoras para el ser humano.
Identidad y escritura desde la distancia
Aunque vive en Berlín desde hace más de una década, su escritura mantiene una matriz argentina muy marcada en lenguaje y referencias. La escritora explica que su lugar físico y emocional sigue siendo Argentina, y que escribir es para ella una forma de volver a ese espacio interior.
El desafío del mercado literario internacional
Schweblin denuncia el predominio del inglés en la literatura traducida y la pirámide de influencias que este idioma genera. Reconoce que escribir en otro idioma o sobre otra cultura sería un reto que requiere una justificación narrativa sólida para no sonar artificial.