El cáncer colorrectal (CCR) continúa en ascenso en Colombia, representando un desafío urgente para la salud pública. Según datos recientes de la Cuenta de Alto Costo y el Ministerio de Salud, para 2026 se registra un incremento sostenido en los nuevos diagnósticos, con Risaralda en primer lugar, seguido por Quindío y Santander en tercer puesto.
Esta situación pone en alerta a las autoridades sanitarias y a la comunidad, ya que la enfermedad afecta con mayor fuerza a regiones específicas. El gastroenterólogo Elmer Jair Ruiz, director científico del Instituto Gastroenterológico Hepatológico del Oriente, señala que aunque la carga hereditaria es inevitable, el 40% de los casos pueden prevenirse con hábitos saludables y diagnósticos tempranos.
“La clave está en diferenciar lo que podemos cambiar de lo que no”, afirma el especialista, enfatizando el papel crucial de la prevención y detección precoz.
La colonoscopia de tamizaje a partir de los 45 años es la herramienta más eficaz para detectar pólipos premalignos y evitar la progresión hacia tumores malignos. Especialistas insisten en que un diagnóstico temprano puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Desde la Clínica Chicamocha en Bucaramanga, se promueve una estrategia integral enfocada en la alimentación inteligente —incrementando fibra, frutas, verduras y granos integrales y reduciendo carnes rojas, harinas refinadas y bebidas azucaradas—, la erradicación del tabaco y alcohol, la actividad física regular para combatir el sedentarismo y la obesidad, además del control clínico permanente para enfermedades asociadas como la diabetes y mantener niveles óptimos de vitamina D.
- Adoptar una alimentación rica en fibra, frutas, verduras y granos integrales.
- Reducir el consumo de carnes rojas, harinas refinadas y bebidas azucaradas.
- Evitar el consumo de tabaco y alcohol.
- Mantener actividad física regular desde la infancia.
- Realizar controles médicos periódicos, incluyendo colonoscopias a partir de los 45 años.
- Vigilar enfermedades como la diabetes y niveles adecuados de vitamina D.
El aumento de casos en Santander refleja un reto que trasciende lo individual, exigiendo políticas públicas robustas, campañas educativas y acceso oportuno a pruebas diagnósticas para reducir la incidencia y mortalidad por esta enfermedad.
“Con cambios en el estilo de vida y chequeos médicos regulares, miles de casos podrían evitarse cada año”, concluyen los expertos en salud.