Judicial

Silvia Margarita Duzán: el crimen que lleva a Colombia ante la Corte Interamericana

La CIDH llevó ante la Corte IDH el caso de Silvia Margarita Duzán, periodista asesinada en 1990 en Cimitarra, Santander. El Estado colombiano deberá responder por violaciones a derechos humanos y la falta de justicia.

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Foto: La voz del país

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sometió ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) el expediente que denuncia la impunidad sostenida que ha permeado el asesinato de la periodista Silvia Margarita Duzán, ocurrido en febrero de 1990, en Cimitarra (Santander). Duzán es reconocida por haber retratado la guerra en el Magdalena Medio y los Santanderes, así como entre los guetos de las grandes ciudades. Es hermana de la también periodista María Jimena Duzán, quien ha reclamado justicia hace más de tres décadas.

Un crimen que marcó la historia del periodismo colombiano

Duzán fue asesinada durante su primer día de reportería para un documental sobre la delicada situación de derechos humanos en Cimitarra, para el Canal 4 de la televisión británica. El medio de comunicación londinense estaba interesado en reconocer la labor de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare (ATCC), neutral ante partidos políticos, posicionado en contra de los grupos armados legales o ilegales y que, de hecho, estaba en contra de cualquier tipo de acción violenta. Hombres armados la acribillaron en un restaurante, junto a los líderes campesinos que iba a entrevistar, y desde entonces el caso quedó sumido en impunidad.

Por ello, la CIDH invocó a la Corte IDH para que someta a juicio al Estado colombiano para que responda por la violación de los derechos a la vida y a la libertad de expresión de Silvia Margarita Duzán Sáenz, así como de los derechos de sus familiares a la integridad personal, las garantías judiciales, la libre circulación y la protección judicial. Y los derechos a la vida, la integridad personal, la libertad de expresión y la libertad de asociación de los líderes de la ATCC.

La trayectoria de una periodista comprometida

El Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina la define como una periodista que se interesaba profundamente por temas relacionados con la cultura urbana. 'Se especializa en conocer por dentro las galladas, las modas y gustos de los sectores marginales. Publica diversas crónicas sobre el aspecto sórdido de la ciudad, la música y los jóvenes pandilleros; Tiene una especial capacidad para desentrañar y valorar las experiencias urbanas marginales y reconocer sus propios lenguajes', se lee en su biografía.

Una mirada en detalle de su vida, publicada por el Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas, establece que se crio en el barrio Chicó de Bogotá, junto a sus hermanos Juan Manuel y Marían Jimena Duzán. La historia de su vida da cuenta de que estudió nueve semestres de economía en la Universidad de Los Andes, donde conoció y apropió pensamientos de izquierda. Para esa época, Silvia Margarita y María Jimena fundaron el periódico El Escalón, considerado el primero de esa universidad.

Resultó tal el enamoramiento de Silvia Margarita Duzán por el periodismo que abandonó la carrera de economía para trabajar en la recién fundada revista Semana. Tenía conocimiento en ello, pues su padre, Lucio Duzán, había sido columnista de vieja data del diario El Espectador, lugar a donde solía llevar a sus hijas. Según se lee en su biografía, Silvia Margarita trabajó en temas de política, nación, vida e investigación, que la llevaron a escribir sensibles crónicas y reportajes durante los ochenta.

'Sylvia nunca adoptó el lenguaje dialéctico y radical de la izquierda, a pesar de su paso fugaz como militante en el movimiento guerrillero M-19. Le aburrían las discusiones teóricas sobre marxismo, pero la atraía esa vida del militante en riesgo. Le gustaba esa condición provocadora, y de esa experiencia y ese gusto derivó el periodismo transgresor que hizo en sus últimos años entre putas, ladronzuelos y sicarios'.

La investigación que permanece bajo sombras

La CIDH, en su informe final, encontró 'graves deficiencias' en la respuesta estatal de las autoridades investigativas, entre ellas prolongadas demoras, extensos períodos de inactividad y la intervención de la Justicia Penal Militar en el análisis de la responsabilidad de uno de los sospechosos.

'Por la masacre fueron investigadas 37 personas incluyendo al paramilitar Hermógenes Mosquera, alias Mojao, cercano al jefe paramilitar, Henry Pérez. En el 2020, la Fiscalía General de la Nación declaró el homicidio como un crimen de lesa humanidad, al ser un ataque sistematizado por parte de grupos paramilitares. Sin embargo, la investigación no ha avanzado más allá de esto. Todo lo que se conoce del crimen es gracias a la investigación que hizo María Jimena', agrega la FLIP.

Aunque durante décadas fueron investigados agentes estatales y otras personas presuntamente vinculadas con grupos paramilitares, todos resultaron absueltos por los homicidios. La CIDH denunció que, más de tres décadas después de la masacre, no existe ninguna condena por los asesinatos. Ello, sin duda, motivó la decisión de llevar el expediente ante la Corte Interamericana, donde Colombia puede ser condenada a ofrecer excusas públicas y una serie de reparaciones materiales y simbólicas, para intentar darle al crimen la trascendencia que ha ameritado desde el principio.

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