La fuga en Pasto de Luis Alberto Villota Rodríguez, alias Tito, señalado como segundo cabecilla de los Comuneros del Sur, puso en entredicho el proceso de paz que el Gobierno adelanta con esa disidencia del Eln en Nariño. El hecho ocurrió a menos de dos meses del fin del mandato del presidente Gustavo Petro y en momentos en que la delegación comandada por Carlos Erazo trabaja a contrarreloj para trasladar a este grupo armado a una de las cinco Zonas de Ubicación Temporal (ZUT) autorizadas por el Ejecutivo en mayo pasado.
La reacción del Gobierno: revocación de beneficios y evaluación de riesgos
La delegación del Gobierno rechazó la fuga de 'Tito', ocurrida tras su traslado a una clínica, y revocó de inmediato su designación como gestor de paz. Además, evalúa retirar ese mismo beneficio a otros ocho integrantes de Comuneros. Para los negociadores oficiales, la actuación de este cabecilla reviste tal gravedad que pone en riesgo los avances y acuerdos alcanzados durante los 19 meses que completa la mesa de diálogos.
Indudablemente, pone en vilo una serie de acciones de transformación territorial, como la labor de desminado humanitario, la búsqueda de personas dadas por desaparecidas, las acciones de prevención del reclutamiento de menores —en las que Comuneros ha logrado la desvinculación de 11 menores— y los programas de sustitución de cultivos de uso ilícito.
Pese a la comprometedora situación, desde la delegación aseguran que el proceso sigue hasta donde se logre avanzar en el poco tiempo que les queda. “Pensamos nosotros que todo este proceso de transformación territorial debe de continuar”, apuntó Erazo.
La ZUT en Mallama: un traslado que no arranca
Como se había anunciado desde hace meses, el grupo Comuneros del Sur acordó con el Gobierno que su Zona de Ubicación Temporal (ZUT) estaría en el municipio de Mallama, Nariño. Sin embargo, la llegada de los primeros integrantes a ese espacio sigue sin concretarse y ahora depende de negociaciones reservadas que aún no han sido cerradas entre las partes.
Según reveló el jefe negociador del Gobierno, todavía están en construcción dos acuerdos considerados clave para destrabar el traslado: uno de carácter jurídico en el marco de la justicia ordinaria, cuyo contenido permanece bajo discusión interna y es manejado con estricta confidencialidad, y otro relacionado con garantías de seguridad territorial. Solo cuando ambos documentos estén definidos podrá materializarse el ingreso del primer grupo de Comuneros a la zona, una meta que el Gobierno espera cumplir antes de que finalice el mandato del presidente Gustavo Petro.
El futuro del proceso: entre la continuidad y el escepticismo
Pese a las dificultades, Erazo aseguró que la mesa mantiene la implementación de los acuerdos alcanzados hasta ahora, incluidos los 12 acuerdos parciales ya suscritos. No obstante, reconoció que el cierre definitivo de la negociación quedará para la próxima administración. La apuesta, explicó, es que un eventual acuerdo final permita tanto el desarme y la transición de los integrantes de Comuneros hacia la vida civil como la continuidad de los programas de transformación territorial que se han venido desarrollando en las zonas de influencia de esa estructura.
Es decir, este es un proceso vivo, un proceso participativo por parte de las autoridades locales, pero ante todo por parte de las comunidades que están siendo beneficiadas en las distintas acciones que venimos adelantando. Esperamos nosotros que estos hechos lamentables no se vuelvan a repetir.
El negociador también anticipó que el Gobierno y Comuneros del Sur preparan un balance de los principales resultados alcanzados en Nariño. Según dijo, los “avances y logros del proceso” serán presentados públicamente en julio, en un momento que podría servir para medir si la negociación logra superar la crisis provocada por la fuga y retomar la hoja de ruta trazada para la desmovilización.
Voces críticas: 'No hay ninguna confianza en la mesa hoy'
Fuera de la mesa, sin embargo, hay quienes consideran que la fuga de alias 'Tito' es una señal mucho más grave que un simple tropiezo en la negociación. Para Laura Bonilla, subdirectora de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares), el episodio refleja que Comuneros del Sur estaría tomando distancia de la posibilidad de llegar a un acuerdo definitivo con el Gobierno.
Estamos en un momento en el que todos se están preparando para otro ciclo de guerra en un nuevo gobierno. No hay ninguna confianza en la mesa hoy. Tal vez la única que quedará con futuro es la ZUT con el 'clan del Golfo'.
Según la analista, la crisis también evidencia problemas acumulados en el desarrollo de las negociaciones, entre ellos la falta de información pública sobre los avances reales de los diálogos y decisiones adoptadas en un contexto especialmente sensible por la cercanía de las elecciones presidenciales.