Una comunidad unida por la justicia
Los habitantes de El Espinal, municipio ubicado a una hora de Ibagué, Tolima, se congregaron anoche en una velatón masiva en el atrio de la catedral Nuestra Señora del Rosario. Con globos, camisas blancas y velas encendidas, expresaron su rechazo e indignación por la muerte de Mía Cataleya Ramírez López, una bebé de 6 meses que falleció el miércoles 27 de mayo tras ser víctima de abuso sexual y sufrir múltiples lesiones físicas.
Voces de dolor y exigencia
Durante la ceremonia, se escucharon llantos, súplicas y oraciones, pero también una exigencia unánime: justicia. 'Tenemos mucha tristeza, pero también rabia e indignación. La niña es una santa, una criatura inocente', señaló un grupo de madres de la localidad. La ciudadana Luisa Mercado agregó: 'Exigimos justicia, un hecho de estos no tiene perdón de Dios ni de las autoridades aquí en la tierra'.
Exigimos justicia, un hecho de estos no tiene perdón de Dios, ni de las autoridades aquí en la tierra.
Reacciones de las autoridades
El alcalde de El Espinal, Wilson Gutiérrez, quien fue el primero en informar sobre la agresión, afirmó: 'En nuestro municipio estamos de luto y muy afectados por esta tragedia, un acto inhumano cometido contra una niña inocente'. Señaló que un equipo especial de la Sijín de la Policía Tolima investiga el caso, pero hasta el momento no hay capturados.
La gobernadora del Tolima, Adriana Magali Matiz, quien asistió a la velatón junto con la Policía departamental, pidió celeridad en la investigación: 'Estos hechos nos llenan de indignación y tristeza. Pedimos que el responsable sea capturado y condenado con todo el peso de la ley'.
Los hechos que conmocionaron al Tolima
Según las autoridades, la madre de la menor, una joven de 24 años que estaría bajo los efectos de drogas alucinógenas, llevó a la bebé al hospital San Rafael de El Espinal. Allí, los médicos detectaron signos de agresión sexual y graves afectaciones físicas, por lo que fue trasladada de urgencia a una clínica en Ibagué, donde falleció. La madre se encuentra bajo protección policial y su identidad no ha sido revelada.
Un clamor que no cesa
La velatón, que reunió a sacerdotes, pastores, niños, jóvenes y adultos, fue un reflejo del dolor colectivo. Los asistentes pidieron que el responsable sea identificado y procesado, mientras la comunidad sigue exigiendo justicia para Mía Cataleya.