Estados Unidos atraviesa el mayor aumento en los precios de los combustibles en décadas, provocado por la guerra en Irán y el bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita una significativa parte del gas y petróleo mundial.
La Casa Blanca, bajo la administración de Donald Trump, ha lanzado múltiples iniciativas para frenar la espiral alcista del precio del crudo, que ya impacta directamente en el bolsillo de los estadounidenses a pocos meses de las elecciones de mitad de mandato.
Medidas adoptadas para contener la crisis energética
- Suspensión por 60 días de la Ley Jones para permitir que buques extranjeros transporten petróleo y gas entre puertos estadounidenses, buscando aumentar la capacidad logística.
- Liberación del 40% de las reservas estratégicas de crudo de Estados Unidos, equivalente a 172 millones de barriles, en coordinación con la Agencia Internacional de la Energía.
- Levantamiento temporal de ciertas sanciones a Rusia para permitir la importación de petróleo y derivados en tránsito marítimo.
- Aceleración de licencias para empresas petroleras a fin de impulsar la producción venezolana y autorización para que Venezuela venda fertilizantes.
- Reuniones intensificadas entre el secretario de Energía y ejecutivos de grandes petroleras para contener los precios.
Pese a estas acciones, los precios siguen en alza: la gasolina alcanzó los 3,842 dólares por galón, un 31% más que el mes anterior, y el diésel supera los cinco dólares por galón, cifras no vistas en años recientes.
Impacto geopolítico y económico de la guerra en Oriente Medio
Los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel al mayor yacimiento de gas natural del mundo en Irán y la respuesta iraní han desatado una crisis energética global, incrementando la tensión en los mercados y elevando el precio del petróleo Brent hasta 111 dólares por barril.
El bloqueo del estrecho de Ormuz afecta el tránsito de una cuarta parte del gas natural y una quinta parte del petróleo mundial, generando presiones que dificultan la estabilización del mercado energético.
“Hasta que no se reanude de forma significativa el flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz, es probable que persista la presión alcista sobre los precios de los combustibles”, advierte Patrick De Haan, jefe de análisis de petróleo de GasBuddy.
Mientras tanto, Trump mantiene una postura contradictoria, afirmando que la subida de precios es temporal y que se desplomarán una vez concluya el conflicto, pero continúa implementando medidas para intentar aliviar la carga económica en los ciudadanos.
Las decisiones tomadas han generado debate, especialmente por la flexibilización temporal de sanciones a Rusia, que podría financiar indirectamente al país a pesar del embargo por la guerra en Ucrania.