Durante las obras para construir un edificio residencial en la calle Bartomeu Vicent Ramon, en el centro de Ibiza, se descubrió un cementerio musulmán medieval con 125 cuerpos enterrados en la tierra, siguiendo prácticas islámicas que prohíben el uso de ataúdes. Los restos fueron recuperados rápidamente por arqueólogos hace más de una década.
Un análisis genético reciente, publicado en Nature Communications, logró extraer ADN de 13 individuos (cuatro mujeres y nueve hombres) que fueron enterrados entre los siglos X y XII, periodo en que Ibiza estuvo bajo dominio del califato de Córdoba, la taifa de Denia y luego los imperios almorávide y almohade, hasta la conquista cristiana en 1235.
Los resultados revelan que solo uno de los individuos tenía ascendencia completamente norteafricana, mientras que otros dos provenían de regiones subsaharianas distantes como Senegambia y el sur de Chad. Los demás mostraban una mezcla de ancestrías ibéricas y norteafricanas, evidenciando un mestizaje reciente ocurrido entre 2,5 y 7,8 generaciones atrás.
No se encontró ascendencia árabe, lo que concuerda con la histórica minoría árabe entre los pobladores del califato omeya. Los individuos con ascendencia europea podrían corresponder a muladíes, hispanovisigodos o conversos al islam llegados de la península ibérica.
El contexto arqueológico indica que la maqbara formaba parte de una necrópolis extensa bajo el centro urbano de Ibiza, un área rica en yacimientos arqueológicos que evidencian la vida y diversidad cultural en Al-Ándalus.
“Es difícil desligarse del contexto, de que es un cementerio musulmán, porque se ve claro por el tipo de enterramiento. Pero si no lo supiéramos, lo que vemos al analizar la genética es una mezcla de ancestrías ibéricas y norteafricanas”, explica Ricardo Rodríguez Varela, primer autor del estudio.
Además de datos genéticos, el estudio metagenómico detectó la presencia de Mycobacterium leprae, bacteria causante de la lepra, en uno de los individuos, siendo el primer caso confirmado en Al-Ándalus mediante genética. También se identificaron infecciones de hepatitis B, parvovirus b19 y una posible neumonía tuberculosa.
Los investigadores destacan el valor de la interdisciplinariedad para comprender la diversidad, las enfermedades y las dinámicas sociales de poblaciones pasadas, aportando una mirada microscópica sobre cómo vivían y morían estas personas en la Ibiza medieval.
Este hallazgo pone en evidencia la compleja mezcla cultural y biológica en la península ibérica durante la época de Al-Ándalus y cómo las poblaciones locales y migrantes interactuaron en contextos urbanos como Ibiza.