Hace una semana, un niño de 5 años fue alcanzado por una bala en su propia casa, ubicada en el barrio Olímpico, comuna 8 de Buenaventura, Valle del Cauca. El incidente ocurrió en medio de un enfrentamiento armado entre bandas criminales que controlan tanto el casco urbano como áreas rurales del distrito.
Las organizaciones criminales involucradas en este enfrentamiento son conocidas como 'Shottas' y 'Espartanos', que operan en alianza con grupos armados ilegales como el ELN, disidentes de la 'Segunda Marquetalia' y el frente 'Jaime Martínez'.
La búsqueda de atención médica especializada para el menor ha sido angustiosa, debido a la dificultad para encontrar un hospital en el Valle del Cauca que pueda atender su caso con urgencia. Esta situación refleja la complejidad y el impacto de la violencia armada en la región, especialmente sobre la población civil más vulnerable.
Este hecho pone en evidencia la grave crisis de seguridad que afecta a Buenaventura y la necesidad urgente de proteger a los niños y niñas de la violencia armada.
La Defensoría del Pueblo ha reportado además que, a pesar de anuncios como el levantamiento del paro armado en Bajo Baudó por parte del ELN, las comunidades siguen viviendo con temor debido a las presiones ejercidas por la guerrilla y el 'Ejército Gaitanista de Colombia'.