Un nuevo episodio de violencia se vivió en el Valle del Cauca cuando, en horas de la madrugada del sábado, la subestación de Policía del corregimiento de Potrerito en Jamundí fue atacada por disidencias armadas. Los uniformados que se encontraban en el lugar fueron hostigados con ráfagas de fusil y lanzamiento de granadas, en un acto que evidencia la escalada de ataques contra la fuerza pública en la región.
El impacto en la comunidad y la respuesta institucional
Este ataque se suma a otros tres atentados ocurridos en menos de 24 horas en el Valle del Cauca, lo que ha generado una alta preocupación entre los habitantes y las autoridades locales. El alcalde de Cali, Alejandro Éder, calificó la situación con la frase 'Cali está bajo ataque', refiriéndose a la serie de atentados terroristas que han afectado a la ciudad y sus alrededores.
- Los ataques recientes han incluido atentados con vehículos bomba contra batallones en Cali y Palmira.
- El uso de drones en ataques terroristas ha dejado más de 20 muertos en los últimos cuatro años.
- La Tercera Brigada del Ejército Nacional ha sido blanco de estos actos violentos, especialmente cerca del cantón Pichincha.
Las autoridades continúan en alerta máxima para prevenir nuevos ataques y garantizar la seguridad de la población, mientras se adelantan investigaciones para identificar a los responsables de estos hechos que afectan gravemente la estabilidad y la tranquilidad en la región.