Noticia Una berenjena, una arveja y una remolacha: la primera cena de muchas, con la que Casa Lėlytė celebró sus 10 añosPara festejar la comida vegetal y la década en que se ha dado protagonismo a los vegetales, el restaurante realizará varios eventos durante el 2026.Cenas Casa Lélyté Foto: CortesíaLink María Jimena Delgado DíazPERIODISTA29.05.2026 14:59 Actualizado: 29.05.2026 15:29 Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. Escuchar 00:0000:001X Comentar La url ha sido copiada en el portapapeles Suena el despertador y, al abrir los ojos, lo primero que imagina José son sus berenjenas. Repasa en su cabeza: panela, quinua, plátano, caraotas, ají, almendras, cacao. Tiene que preparar más de 40 platos con esos ingredientes y tiene al menos 12 horas para lograrlo. “Se ve retador, pero alcanzable”, piensa. En el transcurso del día prefiere no almorzar; toda su atención se la roba ese brigadeiro vegano que tiene que preparar. Corre de un lado para el otro, mientras que su papá duerme en la sala. Le dijo que él iba a ser su ayudante, pero en algún momento simplemente se rindió. Lo que tenía que preparar saltaría de su cocina a la de un restaurante, pero debía llegar allí con todo casi listo. Pensó en transportarlo en ollas de cerámica, de esas que tienen mucha clase, pero cuando vio que sus brazos no podrían con el peso de esa idea, reemplazó los recipientes por cocas.Cenas Casa Lėlytė Foto:Cortesía El tiempo perfecto de la Patrona del vallenato: Karen Lizarazo cuenta las historias que hay tras su nuevo álbum y lo que vivió para llegar hasta aquíYa es de noche y el hombre flaco, alto, con acento venezolano, algunas canas y linaje libanés, no puede ocultar su sonrisa, pero tampoco su cansancio, mientras controla lo que pasa en los fogones y recibe a sus comensales. José Iskandar, más conocido en internet como el Foodógrafo, no es chef de profesión, tampoco es fotógrafo, pero ambos caminos se han apoderado de su vida en los últimos años.Ha aprendido a capturar lo apetitoso de la comida con su lente y también lo artístico que hay en una sopa, una arepa o un cremoso de frutas, lo que, inevitablemente, lo condujo de congelar comida a través de fotos a cocinarla. A las personas les pareció llamativa esa mezcla y por eso lo siguen en redes sociales, también van a los cursos gastronómicos que dicta, preparan las recetas que recomienda y, en esta ocasión, lo acompañan en su debut como cocinero.Amen Ramen: el restaurante que formó parte de una revolución gastronómica en Chapinero AltoIskandar fue uno de los chefs invitados a Casa Lėlytė, un lugar que más que un restaurante de comida vegetal parece un centro de bienestar. Al entrar, mesas redondas y poltronas cómodas son las que dan la bienvenida; en el piso de arriba hay unas habitaciones acogedoras, para quien busque hospedaje; pero el verdadero corazón y alma del lugar está en el patio, en donde las plantas se funden con las paredes y las sillas parecen extensión de la naturaleza. En este escenario, además de José, cocinaron la dueña y chef del lugar, María Angélica Bernal, y la chef Ana Galvis, también mente creativa de Ukiyo, restaurante que fusiona lo mejor de Colombia con lo asiático.Cenas Casa Lėlytė Foto:Cortesía Hace un mes, a María Angélica y a su equipo se les ocurrió celebrar los 10 años de Casa Lėlytė a fuego lento y durante todo el 2026 con varias cenas. En ellas, los cocineros invitados deben ingeniarse entrada, plato fuerte y postre, y los invitados deben llegar con el estómago vacío para probar tres platos diseñados para cada tiempo. Lo de José fue la berenjena, lo de María Angélica la arveja, lo de Ana la remolacha.La experiencia comenzó con una empanada de maíz criollo y remolacha crocante, acompañada de coliflor asada, queso de marañón tostado, albahaca y un ají de ruibarbo con chile morita y chipotle; también con un indio de hoja de parra bien árabe y aromático, relleno de caponata de berenjena y quinua, acompañado de taratur, una salsa libanesa elaborada con tahini y limón; además de una tartaleta con los sabores sofisticados de las semillas y de un cremoso de arveja, varias arvejas ahumadas, rábano encurtido, tierra de hongos y nueces.Cenas Casa Lélyté Foto:Cortesía El día en que los nazis declararon la guerra al arte: la historia detrás de Arte degenerado, la exposición que quiso ridiculizar a Picasso y Van GoghPara el plato fuerte se sirvió un hummus de alubias y remolacha con un color violeta muy llamativo, servido con vegetales a la leña, dukkah y crackers de semillas, que empezaron a llenar el estómago. Un puré de boronía, que es el resultado de unir lo dulce del plátano y lo terroso y suave de la berenjena, junto a caraotas negras cocinadas en un guiso de ají dulce y panela orgánica. Y para terminar el segundo tiempo de la cena, un mame de arveja, mozzarella y yuca acompañado de un estofado de orellanas y arveja, espuma de macadamia y más arvejas.A este punto de la noche, y con los comensales a reventar, llegaron los innegables postres. Eran tan apetitosos que, en la panza de muchos, se abrió un campo lo suficientemente grande para probar la sazón. Una cucharadita en el red velvet de remolacha esponjoso y húmedo, acompañado de compota de agraz y limonaria, crema de coco y pensamientos del jardín. Una probada al brigadeiro de berenjena, almendras y cacao, que se derrite en la boca. Y un mordisco a una repollita de arroz y arveja servida con coulis de arveja, azahar, feijoa y cardamomo, además de crema pastelera de jengibre, sal agridulce de arveja, limón y pistacho, que le daban un toque herbal.Cenas Casa Lélyté Foto:Cortesía Con eso, concluyó el paseo profundo que se hizo por dos horas por los sabores de la remolacha, cultivada en Boyacá y Cundinamarca; las berenjenas del Caribe colombiano; y la arveja, también de la región andina. Además, Casa Lélyté demostró que la comida vegetal abarca todos los sabores que se producen al dejar carnes y sus derivados fuera del plato; en vez de eso, pone en el centro de atención todo aquello que produce la tierra, que bajo buenas manos siempre sabe demasiado bien.Ed Sheeran se convierte en el hombre orquesta en su 'Loop Tour': así conquistó Bogotá con una guitarra, un pedal y su grandiosa voz“¿Vuelves a repetir la experiencia?”, le pregunté a José Iskander. “Con más manos ayudándome, me animo”, respondió, cansado, sentado, pero feliz. Se paró y se fue a tomar fotos con su ayudante poco colaborador, a quien fuera de la cocina llama papá, y con su mamá.María Jimena Delgado Periodista Cultural@Mariajimena_delgadod Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. 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