En el pequeño municipio de Cabañas de Yepes, Toledo, un lince ibérico llamado Veneno ha captado la atención de sus 316 habitantes al pasear con frecuencia por sus calles y mostrar un comportamiento poco habitual: cazar gatos callejeros pertenecientes a una colonia controlada por una asociación local.
Este felino, que llegó a la zona desde el valle cercano donde habita, realiza una ruta diaria a través del pueblo, sin mostrar temor ante la presencia humana, lo que ha generado tanto fascinación como preocupación entre los vecinos.
El impacto en la comunidad
La captura de aproximadamente veinte gatos ha provocado alarma social, especialmente entre los miembros de la asociación Almas Felinas, que buscan proteger a los felinos sobrevivientes y garantizar su bienestar. Sin embargo, también se reconoce que esta conducta forma parte del comportamiento natural del lince, quien controla a mamíferos pequeños para evitar la competencia en su territorio.
“Ha matado a unos 20 gatos, calculo, y deben quedar ocho”, comenta Almudena Díaz, responsable de la asociación de gatos comunitarios, quien además expresa preocupación por la seguridad del lince debido a los riesgos de atropellamiento.
Los técnicos del programa de conservación del lince en Castilla-La Mancha no han registrado evidencia de que el animal se alimente de los gatos, aunque no dudan de la veracidad de las imágenes que muestran sus capturas.
Medidas y recomendaciones para la convivencia
Ante la creciente atracción que genera Veneno, el Ayuntamiento ha convocado reuniones para informar a los vecinos sobre cómo actuar frente a la presencia del lince y evitar su acoso, enfatizando la importancia de no alimentar a los gatos en la vía pública para reducir la permanencia del lince en el pueblo.
Se recomienda ahuyentar al lince mediante ruidos para que regrese a su hábitat natural, aunque esta tarea debe ser realizada por técnicos especializados para no poner en riesgo al animal.
“No puede ser que le veamos salir por una esquina con 12 personas detrás con perros, carritos…”, advierte Francisco Sánchez, coordinador del programa de lince ibérico en la comunidad autónoma.
El alcalde de Cabañas de Yepes ha puesto a disposición un local para resguardar temporalmente a los gatos sobrevivientes y trabaja en la implementación de programas de esterilización y control sanitario para reducir la población de gatos callejeros conforme a la ley de bienestar animal.
Reflexiones científicas sobre el comportamiento del lince
Expertos de la Estación Biológica de Doñana señalan que la recuperación de la especie conlleva situaciones como esta, donde el lince, como superdepredador, elimina carnívoros que compiten en su territorio, sin distinguir entre animales silvestres y domésticos.
La solución planteada por los científicos no es limitar al lince, sino proteger la salud pública y la fauna promoviendo que los gatos domésticos vivan en hogares o espacios confinados, evitando su presencia en las calles.
Así, el caso de Veneno invita a un diálogo necesario sobre la coexistencia entre la fauna silvestre y las comunidades humanas en zonas rurales, buscando un equilibrio que garantice la seguridad y bienestar de todas las especies involucradas.