Durante los viajes, muchas personas optan por tomar menos agua para evitar las paradas frecuentes al baño. Sin embargo, esta práctica, que parece inofensiva, puede tener consecuencias negativas para la salud del suelo pélvico, según advierte la especialista en rehabilitación del suelo pélvico Soraya Hijazi Vega, miembro de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (Sermef).
El impacto de la deshidratación en la vejiga y el intestino
Hijazi Vega explica que reducir la ingesta de agua puede aumentar la irritación de la vejiga, lo que a su vez favorece la aparición de molestias urinarias y estreñimiento. Estos dos factores son especialmente perjudiciales para el suelo pélvico, un conjunto de músculos y tejidos que sostienen los órganos pélvicos y que pueden debilitarse con estas condiciones.
Los cambios de rutina propios de las vacaciones, como los desplazamientos, las comidas fuera de casa y el incremento de las actividades de ocio, pueden repercutir en personas con vejiga hiperactiva, incontinencia urinaria, prolapsos o trastornos relacionados con la defecación.
Recomendaciones para cuidar el suelo pélvico en vacaciones
- Mantener una hidratación adecuada, bebiendo agua en pequeñas cantidades a lo largo del día.
- Planificar paradas estratégicas durante los viajes para ir al baño sin prisas.
- Evitar el consumo excesivo de cafeína y alcohol, que pueden irritar la vejiga.
- Realizar ejercicios de fortalecimiento del suelo pélvico, como los ejercicios de Kegel, de forma regular.
La especialista insiste en que la prevención es clave: adoptar hábitos saludables durante las vacaciones no solo protege el suelo pélvico, sino que también mejora la calidad de vida y evita complicaciones a largo plazo.