Durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca, un evento donde se congregan periodistas, políticos y figuras públicas, se escucharon cinco disparos provenientes de un piso superior al salón principal. Inmediatamente, el área fue acordonada y las autoridades evacuaron a los asistentes hacia el exterior del hotel Hilton en Washington.
El tirador fue identificado como Cole Allen, un hombre de 31 años originario de California, quien se había alojado en el mismo hotel. La rápida intervención policial evitó una tragedia mayor y aseguró la zona para continuar con las investigaciones.
El impacto en la comunidad internacional y la seguridad presidencial
Este intento de atentado se suma a otros dos episodios en los que Donald Trump ha salido ileso: un ataque con francotirador en un mitin en Pensilvania y otro intento frustrado en un campo de golf en Florida. Estos eventos subrayan los riesgos constantes que enfrenta la seguridad de líderes mundiales.
Donald Trump declaró tras el incidente: “La de presidente es una profesión peligrosa”, reflejando la gravedad de los ataques que ha enfrentado.
El operativo policial y la evacuación rápida demostraron la capacidad de respuesta ante amenazas en eventos de alto perfil, reforzando los protocolos de seguridad en la capital estadounidense.