El temblor que no dio tregua: 7,2 y 7,5 en cuestión de minutos
El miércoles 24 de junio, dos fuertes sismos de magnitud 7,2 y 7,5 golpearon el norte de Venezuela, dejando un saldo devastador de al menos 920 muertos y miles de heridos, según informó la presidenta encargada Delcy Rodríguez. Las réplicas continúan: hasta el momento se han registrado 214 movimientos secundarios que mantienen en vilo a la población.
Dentro de la cabina: el instante de terror en Maiquetía
Uno de los videos más impactantes que circulan en redes muestra el momento exacto en que un avión lleno de pasajeros, estacionado en la pista del Aeropuerto Internacional de Maiquetía, comienza a sacudirse violentamente. Los gritos y el llanto se apoderan de la cabina mientras el suelo se agrieta bajo las ruedas de la aeronave. Las imágenes, difundidas por EFE, reflejan la desesperación de quienes vivieron el sismo desde una posición que parecía segura pero se convirtió en una trampa.
“Fue como si el avión fuera un juguete en manos de un gigante. No sabíamos si despegar o quedarnos. Todo temblaba”, relató uno de los pasajeros a medios locales.
La infraestructura aeroportuaria, al límite
Las autoridades han reportado graves daños en la infraestructura del aeropuerto, incluyendo grietas profundas en las pistas de aterrizaje y fisuras en la torre de control. Las labores de remoción de escombros continúan en edificios colapsados de La Guaira, la zona costera más afectada, donde decenas de estructuras se vinieron abajo.
Un país en vilo: réplicas y rescates
- Más de 920 fallecidos confirmados y miles de heridos.
- 214 réplicas registradas hasta la mañana del 26 de junio.
- Colapsos masivos en edificios de La Guaira y Caracas.
- Equipos de rescate trabajan sin descanso en la remoción de escombros.
La presidenta encargada Delcy Rodríguez ha hecho un llamado a la calma y ha instado a la población a mantenerse alejada de estructuras dañadas. Mientras tanto, los equipos de emergencia continúan buscando sobrevivientes entre los escombros, en una carrera contra el tiempo que mantiene a todo el país en vilo.