Un desfile bajo la sombra de la guerra
El presidente ruso, Vladímir Putin, presidió este sábado el desfile del Día de la Victoria en Moscú, en una ceremonia que ha sido calificada como la menos aparatosa en casi 20 años. El evento conmemora el 81 aniversario de la victoria soviética en la Segunda Guerra Mundial, pero estuvo marcado por el desgaste de más de cuatro años de conflicto en Ucrania y la reciente tregua de tres días acordada con la mediación de Estados Unidos.
La tregua que alivió los temores
El temor a una provocación enemiga se desvaneció el viernes, cuando el presidente de Estados Unidos anunció un acuerdo para un cese al fuego de tres días. Sin embargo, la amenaza de ataques con drones ucranianos sigue latente, lo que obligó a las autoridades rusas a reforzar la seguridad en la capital y reducir la escala del tradicional desfile militar.
Un duro revés para la imagen de Putin
Para Putin, el desfile de este año representa un duro revés para su castigada imagen. La ausencia de grandes exhibiciones de poderío militar y la reducción de la pompa habitual reflejan el impacto de la prolongada guerra en Ucrania, que ha agotado recursos y minado la percepción de invencibilidad del Kremlin.