Antonio Muñoz Molina, reconocido escritor y colaborador habitual de EL PAÍS desde sus inicios, reflexiona sobre la evolución del periodismo y los desafíos que enfrenta en la actualidad, especialmente en un contexto marcado por la influencia de las redes sociales y el avance tecnológico.
El periodismo como herramienta de la racionalidad democrática
Muñoz Molina recuerda cómo el periodismo surgió con la democracia en España como una herramienta fundamental para conocer la realidad y formar opiniones basadas en hechos. Sin embargo, advierte que hoy en día fuerzas poderosas están desmantelando esta función, poniendo en riesgo tanto el periodismo como la libertad.
El daño de las redes sociales y el totalitarismo tecnológico
El escritor señala que la llegada de internet y, especialmente, el uso que se hace de la tecnología y las redes sociales han provocado un daño devastador. Estas plataformas, impulsadas por intereses económicos y políticos, buscan arruinar el mundo tal y como se ha conocido, imponiendo sus propias leyes y desafiando a instituciones democráticas como la Unión Europea.
“Hay un exceso de opinionismo porque es más barato que el periodismo.”
Muñoz Molina critica la prevalencia del opinionismo en los medios actuales, que desplaza el periodismo riguroso y de investigación. Destaca que el verdadero periodismo consiste en ir a los lugares, contar los hechos y ofrecer análisis fundamentados, una labor que considera una forma de gran literatura.
La importancia del testimonio y la literatura en tiempos convulsos
El escritor comparte su motivación para seguir escribiendo, que nace de su vocación literaria y la voluntad de dar testimonio. Resalta el valor insustituible de quienes relatan en tiempo real los acontecimientos históricos, como los diarios de Ana Frank o Victor Klemper, y reflexiona sobre la relación entre la ficción, la memoria y el olvido.
Una mirada crítica sin nostalgia ni ira
Aunque Muñoz Molina siente nostalgia por tiempos en los que el mundo no estaba dominado por un totalitarismo tecnológico ni por la crisis climática, afirma que no mira atrás con ira ni añoranza, sino con una nostalgia rebelde hacia lo que pudo ser y aún podría ser.
La esperanza en la resistencia ciudadana
El escritor encuentra estímulo en la capacidad de rebeldía y resistencia de la gente frente a los autoritarismos y las injusticias, citando ejemplos concretos como las protestas en Minnesota o la lucha de las mujeres en Irán. Esa esperanza en la organización social le emociona y le impulsa a continuar su compromiso.
Reflexiones sobre los intelectuales y el rol del escritor
Muñoz Molina se muestra escéptico respecto a la figura del intelectual como gurú o profeta. Para él, un intelectual es un ciudadano que participa en el debate público desde la responsabilidad y la humildad, sin obligación de opinar sobre todo, y valora especialmente la labor del escritor que se mantiene fiel a su obra.
Recuerdos de infancia y valores fundamentales
Al evocar su infancia en Úbeda, el escritor destaca la ternura, la decencia y la integridad de las personas que, a pesar de la pobreza, aspiraban a una vida digna y cultivaron una educación popular exquisita.