Eran las 7:34 de la mañana de este lunes 10 de agosto cuando Bogotá sintió que la tierra se movía con una fuerza inusual. Cuadros que caían de las paredes, platos que se estrellaban contra el piso y alarmas que comenzaban a sonar en toda la ciudad. El susto fue mayúsculo, pero las primeras horas posteriores al sismo de magnitud 6,7 –con epicentro en San José del Palmar, Chocó– dejaron un balance que, aunque preliminar, resulta tranquilizador: no se reportan daños estructurales graves en la capital.
Una ciudad que salió a las calles
Miles de bogotanos abandonaron sus apartamentos y oficinas con lo primero que tenían puesto. En las escaleras de los edificios se formaron filas de vecinos que quizá no se cruzaban hacía meses, unidos por la misma urgencia: ponerse a salvo. En la Universidad Javeriana, estudiantes y docentes evacuaron el edificio Ignacio Barón; en el norte, el Cuerpo Oficial de Bomberos apoyó la salida de unas 600 personas de un conjunto en la calle 145 con carrera 9. Las llamadas de teléfono se saturaron, pero la pregunta se repetía: '¿Está bien?'.
No hay reportado a esta hora ningún daño estructural en la ciudad. Hay grietas en algunas edificaciones que no afectan las estructuras, pero seguimos haciendo el barrido.
Las revisiones: grietas y operativos preventivos
El barrido de las autoridades se concentró en puntos críticos: el Centro Comercial Bima en Suba, donde se valoró un agrietamiento; un edificio en Puente Aranda con una fisura en el quinto piso; y La Candelaria, donde la alcaldía local inspeccionó las construcciones más antiguas. La Empresa Metro de Bogotá y TransMilenio suspendieron preventivamente el acceso a la estación Avenida Jiménez para revisar la infraestructura de la primera línea. En los colegios distritales, la secretaria de Educación, Julia Rubiano, confirmó fisuras menores en algunas sedes, pero ninguna afectación que ponga en riesgo a la comunidad educativa.
La ciudad resistió, pero el país necesita ayuda
Mientras Bogotá recuperaba poco a poco la calma, los organismos de emergencia comenzaron a mirar hacia otras regiones donde el terremoto tuvo consecuencias más severas. El Cuerpo Oficial de Bomberos alistó su equipo USAR de búsqueda y rescate urbano, en coordinación con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo. La capital, que horas antes había salido asustada a los andenes, se preparaba para tender una mano a los demás.
- Sin daños estructurales graves en edificaciones.
- Grietas menores en algunos puntos, sin comprometer estructuras.
- Evacuaciones masivas en universidades, oficinas y conjuntos residenciales.
- Servicios de energía estables, con interrupciones puntuales.
- Movilidad con trancones por la incertidumbre inicial.
La mañana dejó una imagen que resume la jornada: miles de bogotanos en pijama o con chaquetas puestas a toda prisa, reunidos frente a sus edificios, abrazados a un teléfono esperando escuchar una voz querida. La tierra dejó de moverse, pero el cuerpo tardó en entenderlo. Esta vez, Bogotá sintió el terremoto con toda su fuerza, tuvo miedo y salió corriendo. Pero salió bien librada.