Un operativo sin precedentes permitió la captura en Barranquilla de Rafael Palma Moreno, alias ‘Alambrito’, considerado una pieza clave en la expansión criminal de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) en la Costa Caribe colombiana.
“Era pieza clave para la expansión criminal en la región y su captura frena alianzas peligrosas en la Costa Caribe”, afirmó el director de la Policía Nacional, general William Rincón.
Alias ‘Alambrito’ llevaba al menos seis años vinculado a la estructura armada ‘Javier Cáceres’, bajo el mando de alias ‘Naín’, líder del crimen organizado en La Guajira. Su rol no solo era operativo, sino también como jefe de seguridad de este cabecilla.
Conexiones estratégicas entre zonas rurales y urbanas
Las autoridades revelaron que ‘Alambrito’ fue enviado a Barranquilla para fortalecer alianzas con el Grupo Delincuencial Organizado ‘Los Costeños’, con el objetivo de expandir el control sobre economías ilegales, incluyendo narcotráfico y extorsión, tanto en áreas rurales como urbanas.
“Estos grupos buscan consolidarse en ciudades donde el flujo económico les permite crecer más rápido”, explicó un analista de seguridad.
La captura interrumpe temporalmente esta articulación criminal, pero las autoridades advierten sobre la capacidad de rápida reorganización de estas redes.
Una estructura criminal en expansión y mutación
Las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, herederas del Frente Resistencia Tayrona de las AUC, mantienen control territorial en Magdalena, La Guajira y Cesar, y están involucradas en narcotráfico, extorsión, minería ilegal y violencia, incluyendo reclutamiento de menores.
Organismos internacionales han denunciado prácticas violentas como castigos físicos y trabajos forzados. Aunque el grupo ha intentado participar en procesos de paz, sus actividades delictivas persisten.
Alias ‘Naín’, líder principal, ha sido señalado por crímenes graves y su entrega a autoridades no ha detenido la operación de la estructura, que continúa a través de mandos intermedios como ‘Alambrito’.
“Estos golpes son importantes, pero no definitivos. La estructura sigue activa y en proceso de adaptación”, advirtió una fuente judicial.
La captura en Barranquilla pone en evidencia la evolución de los grupos armados hacia modelos híbridos que combinan lo rural y lo urbano, generando nuevos desafíos para la seguridad en la región Caribe.