El presidente de la Federación Italiana de Fútbol (Figc), Gabriele Gravina, presentó su renuncia luego de que la selección nacional quedara eliminada en la repesca europea frente a Bosnia y Herzegovina, lo que significa la tercera ausencia consecutiva de Italia en un Mundial.
La dimisión de Gravina se produjo tras una reunión en la sede de la Figc en Roma, donde informó a los presidentes de las federaciones integrantes que dejaba el cargo. La derrota en tanda de penales desató una ola de críticas y presión mediática que lo obligaron a tomar esta decisión.
Una trayectoria marcada por crisis y éxitos
Gravina, de 72 años, asumió la presidencia de la Figc en 2018, justo después de que Italia quedara fuera del Mundial de Rusia 2018. Durante su mandato la selección tampoco logró clasificar a los Mundiales de 2022 y 2026, aunque bajo su dirección Italia ganó la Eurocopa 2021.
Fue reelegido en 2021 y en 2025 para un tercer mandato consecutivo, además de ser vicepresidente primero del Comité Ejecutivo de la UEFA. Sin embargo, las constantes eliminaciones internacionales y la presión política y social llevaron a su renuncia.
Un llamado a la renovación del fútbol italiano
La eliminación y la crisis provocaron numerosas reacciones, incluyendo la solicitud de su dimisión por parte del ministro de Deportes, Andrea Abodi, y partidos políticos. Se plantea una profunda reestructuración de la Federación para refundar el calcio.
Entre los posibles sucesores suena Giovanni Malagò, expresidente del Comité Olímpico Italiano, mientras que también se especula con la salida del seleccionador Gennaro Gattuso y del mánager Gianluigi Buffon.
“El fútbol italiano debe refundarse y este proceso debe pasar por una renovación en la dirección de la Figc”, afirmó el ministro de Deportes Andrea Abodi.
En contraste, el presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, defendió a Gravina, destacando su amor por el fútbol y su importancia para la institución italiana.
La renuncia de Gravina marca un antes y un después para la Figc, que enfrenta ahora el reto de reconstruir un proyecto deportivo que recupere la gloria y la presencia de Italia en las grandes competiciones internacionales.