Cali

Corazón de león: la lección de Santa Fe en el fútbol colombiano

Santa Fe, con un arquero gana-partidos y un goleador veterano, enseña que la clave no es no perder, sino no doblegarse. Una opinión sobre su ejemplo en el fútbol colombiano.

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Foto: La voz del país

Un ejemplo de valentía en las malas

Cuando las cosas van bien sobra todo, pero cuando van mal, dicen, se conocen los valientes. Y en Santa Fe los hay de sobra. No necesitan ser infalibles para ser intachables y, en eso, sin importar si logran o no su cometido al final de cada temporada, tienen una lección para dar: no es no perder, es morir, si es necesario, en el intento de no doblegarse.

Es tan sobrecogedor lo que siente un jugador ‘cardenal’ por su club que da la cara en las buenas y, muy especialmente, en las malas. En el primer momento porque a nadie le sobra un baño de reconocimiento; en el segundo, porque siempre hay una disculpa, un mea culpa, una señal de responsabilidad que el hincha agradece. No se pierde una sola oportunidad para conectar.

El arte de inclinar la cabeza con gracia

Fueron campeones sobre la base de un arquero gana-partidos como Mosquera Marmolejo y un goleador como Hugo Rodallega, a quien los 40 le llegaron con lecciones de lucidez: estrategia para correr la cancha, frialdad para reaccionar ante todo sin perder la cabeza y un discurso ganador, que puede echar mano de una conveniente paranoia unas veces o de un velado victimismo en otras, todo de acuerdo con la conveniencia de los suyos.

Un astuto líder de palmo a palmo, de esos que no desperdician palabra: la administran.

Y después está la pasión de todos los que algunos ven como actores de reparto, pero ellos internamente reconocen como piezas de ajedrez: cada ficha tiene un papel vital, cada movida tiene un sentido y así cada partido tiene un salvador distinto. Todos luchan, todos mojan. Es lo que hace de un equipo impetuoso un auténtico campeón.

Los atrevimientos de la directiva

En el proceso hay que reconocer dos atrevimientos de la directiva que, con ingratitud, rechazan hasta los propios hinchas: la solidez de una política de refuerzos basada en gastos mínimos y máximos beneficios, y la terquedad para sostener a un entrenador duramente criticado, incluso por los propios jugadores, para darle una oportunidad legítima de volverlo a intentar.

Ahí el mérito pasa a ser de Repetto: era comprensible verlo morir una y otra vez con sus Palacios, Lovera y Shirra Mosquera, porque eran sus apuestas; pero es de sabios reconocer que fueron Yeicar Perlaza, Nahuel Bustos, Obrian, Toscano y Fagúndez los que acabaron salvándole el pellejo. Necesitó que Mosquera, Daniel Torres y el propio Rodallega lo expusieran para hacer lo que todo entrenador debería entender desde el día uno: el fútbol es de sus futbolistas; todo lo demás es vacía vanidad.

La clave del león: mantener el foco

Puede que Santa Fe acabe el semestre sin el título y hasta fuera de la Copa Libertadores. Pero eso ya lo había saboreado en estos meses, en los que fue héroe y villano de un fin de semana al siguiente, así que no hay drama. Hoy en día se pasa tan rápido de lo memorable a lo lamentable que ya es un mérito no dejarse llevar por la turbulencia.

La clave y el ejemplo del león es mantener el foco: nunca alcanzó el talento cuando falló la capacidad competitiva y, en eso, les dan cátedra los ‘cardenales’ a los bipolares América de Cali o Millonarios; a los confusos Tolima o Medellín; a los inconsistentes Junior o Atlético Nacional cuando salen de las fronteras. Ganarán o perderán los leones, pero no desde la apatía o el complejo, sino desde el carácter y la ambición. Es disfrutar del proceso más que del resultado, en su más pura esencia. Lo del león no es solo fe. Es, simplemente, fútbol.

Es disfrutar del proceso más que del resultado, en su más pura esencia. Lo del león no es solo fe. Es, simplemente, fútbol.

La voz del país

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