La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha iniciado una profunda reestructuración en el alto mando militar del país, tras destituir a Vladímir Padrino como ministro de Defensa. En menos de 24 horas, su sucesor, Gustavo González López, ha efectuado una renovación acelerada de la cúpula de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), en medio de un contexto de cuestionamientos por la gestión militar tras un ataque de Estados Unidos y la captura del presidente Nicolás Maduro.
El cambio más significativo se registra en la Comandancia Estratégica Operacional, el cargo más relevante dentro de la FANB, donde Rafael Prieto Martínez reemplaza a Domingo Hernández Lárez, quien ejercía desde 2021. Prieto llega desde la Inspectoría General Militar y ha comandado la región estratégica de Guayana, zona minera y fronteriza.
Los cuestionamientos hacia la cúpula militar comenzaron el 3 de febrero, tras la incapacidad para impedir el ataque estadounidense y la captura de Maduro durante su descanso. La falta de renuncias o explicaciones generó un fuerte malestar dentro del generalato venezolano, que veía esta permanencia como un fracaso en la misión de protección del presidente.
Además, la prolongada gestión de Padrino, con casi 12 años en el cargo, fue percibida como un obstáculo para la renovación y dinamización de las Fuerzas Armadas. Delcy Rodríguez se reunió con el alto mando saliente y el nuevo ministro para coordinar los cambios, en un acto que se aparta de los procedimientos habituales dada la coyuntura actual.
La renovación también incluyó el nombramiento de nuevos comandantes en los principales componentes militares: Ruben Darío Belzares en el Ejército, Royman Hernández Briceño en la Aviación, Jorge Agüero en la Armada, Juan Sulbarán en la Guardia Nacional Bolivariana y Nayade Lockiby Belmonte en la Milicia.
Estos cambios se producen después de una ola de ascensos regulares que se habían retrasado por la tensión con Estados Unidos y la intervención militar del 3 de enero. Entre los relevos destaca la salida de figuras clave como Domingo Hernández Lárez, vinculado a operaciones importantes como la fallida Operación Gedeón de 2020.
“¿Por qué no han puesto sus cargos a la orden si han fracasado en su misión?”, cuestionaban voces cercanas al generalato venezolano en febrero, reflejando el malestar por la falta de respuestas y la continuidad de la vieja guardia militar.
Este movimiento en la estructura militar se da en un momento de alta tensión geopolítica, con recientes visitas inéditas de altos mandos estadounidenses al país y una escalada de confrontación diplomática. La renovación busca fortalecer el control y la lealtad dentro de las fuerzas armadas para afrontar los desafíos internos y externos.