En un contexto donde la estabilidad macroeconómica y la confiabilidad del sistema energético dependen del abastecimiento de combustibles líquidos, la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP) presentó su informe 'Combustibles líquidos: pilar de la seguridad energética. Contexto del sector en 2025 y expectativas a 2031'. El documento detalla la dinámica del mercado, los retos de abastecimiento y las proyecciones de demanda, con un enfoque especial en el papel del diésel ante fenómenos climáticos extremos.
Un plan de contingencia ante El Niño extremo
Según la ACP, en un escenario de El Niño extremo, el diésel podría asumir hasta el 9 % de la generación eléctrica del país. Esta medida busca evitar un apagón generalizado, utilizando la capacidad instalada de las plantas térmicas que operan con este combustible. La proyección subraya la importancia estratégica de mantener reservas adecuadas y una infraestructura de suministro robusta.
El reto de la importación de gasolina hacia 2031
El informe también advierte sobre un desafío creciente: para 2031, Colombia deberá importar el 50 % de su gasolina, lo que representa un riesgo para la soberanía energética y la balanza comercial. La ACP señala que esta dependencia externa exige una planificación anticipada en términos de infraestructura portuaria, logística y contratos de suministro.
El hueco fiscal en el FEPC: un llamado de atención
Otro punto crítico del informe es el déficit de 6 billones de pesos en el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC). Este hueco fiscal, según la ACP, pone en riesgo la sostenibilidad del sistema y exige una revisión profunda de la política de precios y subsidios. La asociación insiste en la necesidad de un diálogo constructivo entre el gobierno y el sector para encontrar soluciones de largo plazo.
El impacto en la comunidad y la economía
La dependencia de los combustibles líquidos no solo afecta la generación eléctrica, sino también el transporte de mercancías y la movilidad de los ciudadanos. La ACP enfatiza que garantizar el abastecimiento es clave para proteger el empleo, la producción y la estabilidad de precios en la economía nacional. Por ello, el informe insta a las autoridades a priorizar la seguridad energética en la agenda pública.
El diésel no es solo un combustible; es una herramienta de resiliencia para el sistema eléctrico colombiano en momentos de crisis climática.