Un crecimiento preocupante en muertes de motociclistas
En los últimos cinco años, las muertes de motociclistas en Bogotá aumentaron de 190 a 278, con un promedio anual de 255 víctimas. Aunque estas cifras reflejan un incremento, la participación de la capital en el total nacional de fatalidades viales ha disminuido en dos décadas, pasando del 25% al 7%. Para motociclistas, esta cifra es solo del 5%, evidenciando que la siniestralidad se ha dispersado en gran parte del territorio nacional.
Acciones de la ciudad y su impacto en la seguridad vial
Bogotá ha implementado políticas públicas de reducción de velocidad, fiscalización y campañas pedagógicas que han contribuido a controlar la siniestralidad. Estos esfuerzos han sido reconocidos por organismos internacionales. Sin embargo, es fundamental fortalecer la corresponsabilidad de los motociclistas y su convivencia pacífica con peatones y ciclistas, ya que ellos son responsables de un porcentaje importante de fatalidades en estos grupos.
El impacto de la politización y la actitud de algunos grupos de motociclistas
Algunos sectores de motociclistas en Bogotá han adoptado un discurso victimista, atribuyendo la siniestralidad principalmente al mal estado de la infraestructura y rechazando las medidas de control como la teledetección y los operativos viales. Estos argumentos, utilizados también en campañas electorales, han dificultado el diálogo y la asunción de responsabilidades. A pesar de mostrar solidaridad con las familias de víctimas, evaden acciones públicas que visibilicen las muertes en moto.
La convivencia como reto fundamental
La convivencia armónica en las vías requiere que los motociclistas respeten normas básicas de tránsito, evitando circular por aceras, puentes peatonales o carriles exclusivos como los de Transmilenio. También es necesario abordar problemáticas como el estacionamiento nocturno en espacios públicos y las carreras ilegales que generan ruido y peligro en barrios de la ciudad.
Un llamado a la corresponsabilidad y al trabajo conjunto
Para transformar a Bogotá en un referente de uso seguro y sostenible de motocicletas, es imprescindible un trabajo colaborativo entre el Distrito, grupos de motociclistas y la sociedad civil. Solo con una posición proactiva y constructiva se podrá avanzar en cultura ciudadana, corresponsabilidad y reducción de siniestros viales.
“Generar convivencia y respeto por las más elementales normas de tránsito representa uno de los principales retos asociados al creciente uso de la motocicleta en la capital.”