A la economía de Brasil le está yendo bien según casi todos los indicadores. El PIB ha crecido en torno al 3 por ciento durante tres años consecutivos, el desempleo se encuentra en mínimos históricos y la inflación ha venido cayendo de un máximo pospandémico de más del 12 por ciento a poco más del 4 por ciento.
Sin embargo, con las elecciones presidenciales a la vuelta de la esquina en octubre, Brasil —al igual que Estados Unidos en la presidencia de Joe Biden— parece estar sufriendo una ‘vibracesión’ —del inglés vibecession, que describe una desconexión entre la economía real y la percepción pública—.
La inflación de Brasil subió en los últimos meses, empujada por el costo de alimentos y combustibles. En la foto, de mayo, se ve a compradores en un supermercado de São José dos Campos.
La ‘vibracesión’ del país no debería gestionarse solo con medidas para aplacar el estado de ánimo a corto plazo.
Este análisis fue escrito por Laura Carvalho y Guilherme Klein para Project Syndicate, y publicado originalmente en São Paulo el 21 de junio de 2026.