Tres meses antes de lo esperado, el pasado 11 de junio se oficializó la llegada del fenómeno de El Niño. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), los pronósticos apuntan a que podría ser muy fuerte hacia finales de este año.
Un examen de confiabilidad que llega antes de tiempo
Ante este escenario, ¿qué tan preparada está Colombia para mitigar un impacto que estresará al máximo el sistema eléctrico? El verdadero examen de confiabilidad llegará entre abril y mayo de 2027, meses en los que el riesgo de racionamiento de energía será latente antes del regreso de las lluvias.
La respuesta a este interrogante depende de un engranaje de factores críticos: el nivel de los embalses, el respaldo de la generación termoeléctrica, la disponibilidad de gas natural y la efectividad de las medidas que adopte el Gobierno Nacional, entre otros.
Los factores en juego para evitar un racionamiento
- Nivel de los embalses: clave para garantizar el suministro durante los meses secos.
- Respaldo de generación termoeléctrica: necesario para cubrir la demanda cuando las hidroeléctricas no alcancen.
- Disponibilidad de gas natural: insumo crítico para las termoeléctricas y la industria.
- Efectividad de las medidas del Gobierno Nacional: desde campañas de ahorro hasta posibles racionamientos programados.
A continuación, la radiografía de cómo recibe Colombia un Niño que puede ser uno de los más severos desde 1950.