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De 'gordito' a figura mundial: la historia de superación de Gustavo Puerta en la Selección Colombia

Gustavo Puerta, la revelación de la Selección Colombia en el Mundial 2026, superó el sobrepeso, la baja estatura y las críticas para triunfar en Europa. Una historia de disciplina y sacrificio.

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Foto: La voz del país

Gordito. Así lo recuerdan quienes lo vieron llegar por primera vez a una escuela de fútbol acompañado de su papá. Nadie podía predecir, en 2017, que ese niño que llegaba al club Talentos GV (del exfutbolista Gustavo Victoria) en Tuluá y que no tenía el físico privilegiado de un futuro profesional sería la más grata revelación de la Selección Colombia que disputa el Mundial 2026. Porque, como dice Cristiano Ronaldo, “el talento sin disciplina no es nada”.

La primera prueba: el peso y la desconfianza

La primera impresión estuvo lejos de ser grata. Jorge Zapata, su primer entrenador, recuerda: “Nos llega de 14 años al club, llega a una prueba con Donovan Escobar, un jugador que en ese momento tenía más proyección. Me lo llevó el papá y otro señor. Los miré 20 minutos. Llegó un jugador gordito, digamos normal y había que trabajarlo bastante. Les dije que era interesante, pero tenía que adaptarse a lo que queríamos, que era un trabajo duro y que él tenía que aceptar el reto. Nos contaban que en La Victoria le decían que estaba muy gordo y que nunca iba a ser jugador profesional”.

Gustavo, bajito y con un peso desaconsejado para la alta competencia, llegó al equipo sub-17 a vivir en una casa hogar del club de Victoria. No lo pasó bien al comienzo, pero empezó a dar pistas del que hoy es su mantra: ‘todos los enemigos son vulnerables si se enfrentan con voluntad’.

Lágrimas como método de aprendizaje

Zapata fue implacable: “Fuimos al Torneo de las América 2018, teníamos partido a las 10 de la mañana y le dije qué quería. Pero no me daba, caminaba y lo saqué y salió llorando. Lo regañamos con el profe Julio (César Castaño, preparador físico) y le decíamos: ‘¡deja de llorar que esto es en la cancha!’. Al siguiente de ese partido ya empezó a entender, empezamos nosotros a formar esa clase de jugador que llegó al Bogotá ya muy adelantando”.

El peso era el más apremiante de los problemas. Pero el chico lo resolvía con una férrea disciplina, un propósito y una notable capacidad de sacrificio: “Lo primero fue manejarle cargas de trabajo por el sobrepeso, le hicimos trabajos diferenciados, gimnasio, luego regular la alimentación y eso se facilitaba porque lo teníamos en la casa hogar. Había que manejar el porcentaje de grasa y todo lo que necesitaba para tomar forma deportiva y él fue recíproco y por eso fue cada día más ordenado en el trabajo que le dábamos”.

La pandemia: un reto superado con disciplina

Justo cuando el proceso de Puerta estaba listo para avanzar al profesionalismo, una pandemia le cortó las alas. “Cuando empezó la pandemia, jugamos en Pasto y al llegar a Tuluá en el club nos dicen que paramos y ellos se van a sus casas”, contó Castaño. Entonces vino el reto de mantener el foco en su casa, en el encierro y con entrenamientos vía Zoom que muchas veces lo complicaron: “Le mandábamos a La Victoria la proteína limpia, la que no le subía de peso”.

La estatura no fue un obstáculo

Gustavo mide 1,71 m, poco para el promedio y el radar de la Selección Colombia. Pero Zapata reflexiona: “Nosotros no pensamos en la estatura, en esas inyecciones (para el crecimiento) ni nada de eso, nos enfocamos en que fuera fuerte y él siempre tuvo la personalidad de meterse al área con centrales de 1,90 m, pedir la pelota y cabecearles. Enseñarles a competir es primordial”.

El salto al profesionalismo y el camino a Europa

Al ir al Bogotá FC como asistente de Ríchard Parra, Zapata acabó abriendo una puerta: “El papá y él me llamaron en enero, me dijeron que él estaba en La Victoria, que los ayudara. Llamé al presidente del Bogotá y me lo recibió a él y a Donovan. El domingo llegan a la casa hogar y me dicen que a Gustavo le dieron uniforme de la sub-20, jugó con la profesional y de ahí para allá se disparó su carrera”.

Ferney Perdomo, entonces presidente del club capitalino, corroboró: “Llega a los 18 años al Bogotá FC, año 2021, el señor Jorge Zapata, que había sido asistente, lo referencia, lo sumamos al equipo sub-20 y lo ascendemos rápidamente”.

Después vino la Selección Colombia, la última pieza del eslabón. Se destacó en el Sudamericano Sub-20, los ojeadores de Bayer Leverkusen lo vieron y el desenlace fue felizmente imparable. Xabi Alonso se cansó de alabarlo, pero nunca contó con él en realidad en el Bayer Leverkusen campeón de Bundesliga, lo cedió a Nuremberg y Hall City y, por la presión del mediocampista de jugar a toda costa, acabó en Racing de Santander de España, equipo con el que acaba de ascender y que ahora lo tiene tasado en 10 millones de euros.

No fue un camino de rosas el que lo llevó de ser un ‘gordito’ a la sensación de la Selección Colombia en el Mundial 2026. Pero corre por todos, marca, asiste y celebra en un derroche de juventud que resulta verdaderamente conmovedor. La puerta del éxito tenía sus propios tiempos. El de Gustavo es ahora.

La voz del país

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