La ornitóloga y rehabilitadora de fauna silvestre Foxfeather Zenkova dedica horas cada día a cuidar crías huérfanas de grulla canadiense, vestida con un elaborado traje de plumas artificiales conocido como 'Mamá Fea'.
El objetivo principal de este método es evitar la impronta humana en las aves, es decir, que las crías crezcan identificándose con su propia especie y no con las personas. De esta forma, aumentan sus posibilidades de sobrevivir una vez sean liberadas en su hábitat natural.
Además del traje, Zenkova utiliza títeres y otras técnicas especializadas para simular el comportamiento de una grulla adulta, asegurando que las crías desarrollen las habilidades necesarias para valerse por sí mismas en la naturaleza.
El disfraz de 'Mamá Fea' es clave para que las grullas no se acostumbren a los humanos y puedan reintegrarse exitosamente a su entorno silvestre.