La noche del Sábado Santo, el papa León XIV presidió en la basílica de San Pedro una solemne Vigilia Pascual, marcando un momento significativo en su pontificado al bautizar a diez adultos, en consonancia con las tradiciones de los primeros siglos del cristianismo.
La ceremonia inició a las 9:00 p.m. en el atrio del templo vaticano, que se encontraba en penumbra. Allí, el pontífice bendijo el fuego y preparó el cirio pascual, grabando sobre su cera una cruz, las letras alfa y omega, y el año en curso.
Posteriormente, se realizó una procesión hacia el altar encabezada por el cirio pascual, seguido por el papa y los cardenales. Durante el recorrido, las velas de los purpurados y fieles se encendieron con la llama del cirio, iluminando progresivamente la basílica.
El rito de apertura concluyó con la iluminación total del templo y el canto del ‘Exsultet’, el tradicional anuncio de la Pascua. La celebración continuó con la Liturgia de la Palabra, la Liturgia Bautismal y la Liturgia Eucarística, concelebrada junto a los cardenales.
Durante la Liturgia Bautismal, el papa León XIV administró el sacramento a diez adultos catecúmenos provenientes de la diócesis de Roma, Gran Bretaña, Portugal y Corea, reafirmando la universalidad de la Iglesia.
Cabe destacar que el viernes anterior, el pontífice presidió el tradicional viacrucis en el Coliseo, retomando la práctica de portar personalmente la cruz durante las catorce estaciones, un gesto que no se veía desde 1994 en el pontificado de Juan Pablo II.
El papa León XIV revive las tradiciones ancestrales del cristianismo con gestos que fortalecen la fe y la comunidad.