A sus 39 años, Gael Monfils se prepara para colgar la raqueta en Roland Garros, el torneo que será testigo de su emotiva despedida. Con 22 años como profesional y 13 títulos en su palmarés, el parisino se retira dejando una huella imborrable en el tenis mundial gracias a su espectacular estilo de juego y su físico prodigioso.
Un estilo único que desafía la gravedad
Conocido como 'Air Gael', Monfils ha sido un tenista volador que impresionó a fanáticos y rivales con movimientos y saltos que parecían imposibles. Su juego no solo era competitivo sino también una forma de expresarse, combinando creatividad, riesgo y plasticidad en cada punto.
“Cada movimiento y cada salto han sido mi forma de expresarme. No es algo que ensaye, simplemente me sale así.”
Una carrera llena de pasión y agradecimiento
Monfils reconoce que ha sido bendecido y agradece el apoyo de sus padres, que siempre creyeron en él. A lo largo de su carrera, disfrutó cada segundo en la pista y nunca perdió su espíritu competitivo, buscando siempre la victoria pero sin dejar de divertir y hacer disfrutar a la gente.
“Soy un competidor, siempre he querido ganar; pero si haces disfrutar a la gente, todavía es mucho mejor.”
Aunque se retira, Monfils planea una celebración alegre y emotiva en París con músicos invitados, asegurando que será una fiesta llena de corazón y sin tristeza.
El legado de una persona alegre y auténtica
Más allá de sus logros deportivos, Monfils desea ser recordado como alguien feliz y auténtico. Su creatividad y coordinación, en parte innatas y en parte fruto de mucho trabajo, lo convirtieron en un jugador difícil de batir y en un espectáculo para el público.
“Simplemente quiero que se me recuerde como una persona alegre. Estoy satisfecho conmigo mismo y con todo lo que he logrado.”