Cartagena de Indias amaneció con una profunda conmoción tras revelarse el caso de un niño de cuatro años que sufrió tortura durante más de quince días dentro de su propio hogar. La presunta responsable es su abuela materna, quien debía ser su protectora natural.
El reporte clínico del menor indica quemaduras de tercer grado en brazos y manos, que habrían sido causadas por agua hirviendo y cucharas calientes. Estas heridas reflejan una violencia sistemática que ha encendido la indignación de la comunidad local.
El impacto en la comunidad y la justicia
Este caso ha escalado rápidamente hasta convertirse en un foco de protesta civil, evidenciando la preocupación sobre la eficacia de los protocolos de protección a la infancia en Cartagena. La población exige respuestas rápidas y contundentes de las autoridades para garantizar la seguridad de los niños.
La presunta tortura sistemática a un niño tan pequeño en manos de su propia familia representa una falla grave en la protección infantil que no podemos permitir.