En medio de la jornada de reconocimiento del mando presidencial a Abelardo De La Espriella, dos escenarios militares tuvieron un papel dentro del protocolo de Estado: la Escuela Militar de Cadetes General José María Córdova, en Bogotá, y el Cantón Militar Pichincha, en Cali. Allí, oficiales, alféreces y cadetes participaron de los honores que acompañaron el acto, mientras una tradición militar con más de un siglo de historia volvió a hacerse visible: la salva de 21 cañonazos.
El ceremonial de la Batería Protocolaria
Desde la Escuela Militar de Cadetes, la Batería Protocolaria del Batallón de Artillería N.° 13 Fernando Landazábal Reyes tuvo a su cargo la ejecución de las salvas. Los disparos de artillería hicieron parte de los honores militares previstos para el reconocimiento del mando del nuevo presidente.
Detrás de ese momento protocolario están los cadetes que se forman en la institución que lleva el nombre del general José María Córdova. Su participación en este tipo de ceremonias hace parte de una formación que combina la preparación militar con el conocimiento y cumplimiento de los protocolos que acompañan los actos oficiales de la República.
La presencia en Cali y el valor de la formación
En Cali, oficiales, alféreces y cadetes de la Escuela Militar hicieron presencia en el Cantón Militar Pichincha durante la ceremonia. Su participación estuvo ligada al protocolo militar y a la representación del Ejército en uno de los escenarios donde se desarrolló el reconocimiento del mando presidencial.
Para los uniformados en formación, estos actos hacen parte de las actividades en las que ponen en práctica los procedimientos aprendidos durante su paso por la Escuela Militar de Cadetes. La disciplina en las formaciones, los movimientos coordinados y el cumplimiento de las órdenes hacen parte de la preparación que reciben quienes aspiran a convertirse en oficiales del Ejército.
Una tradición que perdura
La salva de 21 cañonazos también tiene un lugar dentro de esa tradición. La artillería protocolaria participa en ceremonias de Estado y actos militares en los que se rinden honores a determinadas autoridades. En esta ocasión, la Batería Protocolaria del Batallón de Artillería N.° 13 fue la encargada de ejecutar el ceremonial desde Bogotá.
Mientras los cañones eran accionados en la Escuela Militar, en Cali los cadetes acompañaban el acto junto con oficiales y alféreces. La escena reunió así dos momentos de una misma tradición: el ceremonial militar y la formación de quienes serán los próximos oficiales del Ejército Nacional.