La guerra en Ucrania ha dejado no solo un saldo trágico de vidas perdidas, sino también una red de fraudes y engaños que golpea a las familias de los soldados rusos caídos. Se trata de las llamadas 'viudas negras', mujeres que se casan en secreto con militares destinados al frente para cobrar las indemnizaciones estatales tras su muerte, dejando a las esposas e hijos legítimos sin nada.
Un matrimonio secreto que lo cambió todo
Un caso reciente destapó la magnitud del problema: una hija descubrió que su padre, un soldado ruso fallecido en Ucrania, se había casado en secreto semanas antes de morir. La nueva 'esposa' reclamó la totalidad de la compensación económica, que asciende a millones de rublos, dejando a la familia real del militar sin acceso a los beneficios.
Cómo operan estas mujeres
- Ofrecen matrimonios exprés, a veces sin ceremonia, solo con el registro legal necesario para figurar como beneficiarias.
- Conocen las leyes rusas que otorgan indemnizaciones millonarias a las viudas de guerra, que superan los 3 millones de rublos (unos 30.000 dólares).
- Actúan en redes organizadas, incluso con abogados que agilizan los trámites de herencia.
Es una estafa que se aprovecha del dolor y la vulnerabilidad de los soldados. Muchos mueren sin saber que su 'amor' era solo un negocio.
El impacto en las familias legítimas
Las esposas e hijos 'oficiales' de los militares se ven despojados de los recursos que les corresponden por ley. El Estado ruso, al reconocer a la nueva viuda, entrega el dinero a quien figura en el registro civil, sin verificar la relación real. Esto ha generado un profundo malestar social y ha llevado a algunas familias a interponer demandas, aunque los procesos son largos y costosos.
Una problemática que crece
Con más de 500.000 soldados rusos muertos o heridos en el conflicto, según estimaciones de inteligencia occidental, el fenómeno de las 'viudas negras' se ha expandido. Las autoridades rusas han anunciado medidas para revisar los matrimonios sospechosos, pero la falta de control y la corrupción dificultan la lucha contra esta práctica.